José María Castañeda .-

Santiago.-Tal y como se pronosticó el estadio Revolución de esta ciudad, se vistió de multicolor este pasado sábado para dar paso a una edición más de la liga del noroeste temporada 2009 – 2010 misma que lleva por nombre “Hermanos Jiménez Camarena” como homenaje justo a la brillante trayectoria deportiva de Leopoldo, Germán, Isaac, y Saúl todos de apellido Jiménez Camarena, que jugaron béisbol simultáneamente en liga mexicana de verano.

Nosotros por cuestiones de salud no pudimos hacernos presentes en el Revolución, sin embargo por estar la casa de ustedes a solo una cuadra del “coloso” de la calle Nicolás Echevarria, pudimos darnos cuenta de la gran cantidad de personas que se dieron cita, viendo eso si como los cohetones iluminaban el firmamento de luces multicolores seguido por atronadores cuetes, para posteriormente dar paso al protocolo inaugural, sin olvidar para nada las alegres notas de la banda de música que repito por la cercanía de mi casa con el estadio podía escucharla claramente.

Y pues luego de todo lo anterior y del lanzamiento de la primera bola las acciones dieron inicio enfrentándose en el engramado los acérrimos enemigos deportivos los coqueros de Tuxpan, dirigidos por Concho Cruz, contra los  queridos tabaqueros de Santiago, alzándose con la victoria los rojos tabaqueros por el escalofriante marcador de 1x0, Por cierto en una tienda de autoservicio que se encuentra por la calle Luís Figueroa, nos encontramos al menor de la dinastía de los Chofos, Saúl Jiménez, quien amargamente se quejó con el que esto escribe del trato que les dieron en el juego inaugural en la capital del estado, en donde expresaba Saúl, que por principio de cuentas ni asientos les reservaron ya que los sentaban en un  lugar para luego quitarlos porque ya estaban vendidos las butacas, además de que ni siquiera un pinché refresco nos ofrecieron, y pues aquí si que se le anda durmiendo el gallo a don  Raymundo López Casillas, ya que le faltó organización en fin allá el viejillo cara de diablo de lotería y su  conciencia.