*No hay condiciones para que el estado aplique más impuestos
*El SUTSEM debe ser liquidado representa un obstáculo para el desarrollo de Nayarit
Por Edmundo Virgen .-
UN ALTO PORCENTAJE DE miembros de la sociedad civil, así como las diferentes organizaciones políticas y sectores de la producción, están en contra de que el gobierno federal aplique una mayor carga fiscal al consumo como está prevista en el paquete económico para el 2010 que el ejecutivo federal envió al Congreso de la Unión para su análisis y aprobación. En Nayarit el ejecutivo estatal, Ney González, ha declarado que es necesario que la Secretaría de Hacienda pueda contar con mayores recursos para que los estados como el nuestro puedan disponer de un mayor presupuesto el cual sólo es posible si existe una mayor recaudación fiscal y es verdad, pero también es necesario que existan condiciones económicas favorables y una generación de empleos con salarios dignos para que el trabajador pueda hacer frente a una mayor carga fiscal, pero actualmente con los altos índices de desempleo que existen no sólo en el estado, sino en todo el país y con los salarios de hambre que pagan muchas empresas y que apenas si superan el salario mínimo, ¿como se le puede pedir al asalariado que pague más impuestos? Definitivamente no es posible. Además hay que recordar que en períodos de recesión las economías mundiales proceden a la disminución de impuestos para incentivar la inversión privada y el consumo, así lo hizo la presidenta de la república de Chile Michelle Bachelet y el propio Barak Obama en los EE.UU. Pero en México los gobiernos en turno hacen todo lo contrario contando con la complicidad de los diputados y senadores. Pero lo peor de todo es que luego de que los gobiernos logran acumular una mayor captación fiscal continúan con el despilfarro de los recursos en todas las áreas de la administración pública, con exagerados sueldos de funcionarios y de quienes ostentan cargos de elección popular, así como en prerrogativas para los diferentes partidos políticos y mucho más, lo que representa una verdadera ofensa para los trabajadores que apenas si les medio alcanza su sueldo para mal comer. Pero este es el México en que nos toco vivir, con altos índices de pobreza y corrupción, donde la brecha entre ricos y pobres cada vez se hace más ancha y que cada 6 años los gobiernos estatales y federales, a pesar de los saqueos que están registrados en la historia desde la época de la conquista hasta nuestros días, no se lo acaban y continúa firme, de pié.
EN NAYARIT SINDICATOS COMO EL SUTSEM que aglutina a la burocracia que labora para el estado y municipios, representan un verdadero obstáculo para el desarrollo de la entidad por la abultada nómina que representa y por consiguiente por el exceso de trabajadores basificados que en realidad el 50 por ciento de ellos no se necesitan y cuya nómina sólo representa una pesada carga no sólo para las finanzas del estado, si no también para los ayuntamientos cuyas finanzas las destinan en un alto porcentaje al pago de sueldos y prestaciones de los trabajadores sindicalizados, canalizando una menor cantidad de recursos para la obra pública, ya que las constantes exigencias sindicales les impide a los presidentes municipales destinar más dinero a las necesidades básicas como los servicios públicos, agua potable, drenaje, alcantarillado, carreteras y demás obras de infraestructura que exige la población y que son indispensables para el desarrollo de los pueblos, los propios alcaldes han declarado que ya les resulta insostenible esta pesada carga sindical y que es necesario se busque una solución a este problema que representa la burocracia cuyas acciones para conseguir sus fines han llegado hasta la agresión física de funcionarios cosa que ha estado a punto de desencadenar en tragedias como la ocurrida en Tuxpan, durante el gobierno municipal de Eduardo Valenzuela Alba, quien a pesar de haber sido demandado por el sindicato fue exonerado de toda responsabilidad y se culpó de los desmanes registrados a los trabajadores sindicalizados. Mientras este tipo de organizaciones sindicales continúen enquistadas en el aparato burocrático del estado sin control alguno, abusando de una fuerza que los propios gobiernos han avivado, se continuarán engrosando las filas de esta organización burocrática con basificados que no se necesitan y que continuarán dañando las finanzas de la administración pública, lo cual terminará hasta que algún gobernador haga lo que hizo Felipe Calderón Hinojosa con el Sindicato Mexicano de Electricistas.