Fuentes cercanas a la auditoría que se practicó revelan el grado de corrupción que alcanzaron esas “donaciones”: ni siquiera se daba recibos de pago y había operativos especiales para engordar los sobres de billetes.

ÓSCAR VERDÍN CAMACHO .-

Con el pretexto de la imposición de multas a personas detenidas, disfrazadas de “donaciones voluntarias” para el DIF estatal, numerosos funcionarios de la Procuraduría General de Justicia (PGJ) habrían desviado importantes sumas de dinero, lo cual estaría asentado en la auditoría que realizó la Secretaría de la Contraloría del Gobierno del Estado.

En este medio ya se ha dado cuenta la forma en que fue operada esa arbitrariedad cuando los detenidos quedaban a disposición de los agentes del Ministerio Público: se les aplicaba la multa si el delito era menor y no era necesaria la consignación ante un juez penal. Regularmente, la sanción podía ir desde 500 pesos la menor hasta tres mil la más alta, aunque en algunos casos podía aumentarse, sobre todo si se observaba solvencia económica de los familiares de quien estaba preso.

Fuentes que dieron seguimiento a la auditoría y que pidieron el anonimato relataron que la supuesta donación al DIF estatal realmente fue un pretexto para desviar grandes cantidades de dinero cuyo destino se desconoce. La ilícita transacción inició con el actuar gobierno estatal y fue frenada a principios de este año, cuando el gobernador Ney González anunció la auditoría y hasta se dijo sorprendido por lo que ocurría en la PGJ, a pesar de que desde mucho tiempo atrás era público el descarado robo que se cometió a miles de personas.


EL CASO POLICÍA ESTATAL


Punto central de esos hechos fue la Policía Estatal Investigadora (PEI) que llegó al extremo, se afirma, de realizar operativos para detener a jóvenes por cometer alguna falta menor, cuando en realidad el fondo era llevarlos a prisión para sacarles dinero con el pretexto de que era una donación para el DIF.

Según la narración ofrecida, esos operativos pronto generaron malestar entre los detenidos, muchos de ellos de escasos recursos, que preferían quedarse en las celdas dos o tres días que pagar los mil pesos que les exigían. Es decir, la PEI llegó a convertirse en una prisión preventiva, todo con el afán de sustraer dinero a los detenidos.

Entre los relatos obtenidos destacan dos hechos que retratan el nivel de corrupción que alcanzaron esas  donaciones al DIF, y la complicidad de los más altos funcionarios. Uno de ellos se refiere a Javier Vázquez Paniagua, quien fue separado de la dirección de la PEI poco después del inicio de la auditoría y ahora es el procurador del Medio Ambiente.

Resulta que durante la realización de un operativo de la PEI, cerca del poblado Camichín de Jauja, fueron detenidos algunos 50 jóvenes que participaban en carreras de carros. Sin delito que perseguir, no fueron puestos a disposición del Ministerio Público, por lo que Vázquez Paniagua dio la orden: los detenidos adultos “donarían” mil pesos, y los menores de edad 500. Así, de un jalón se obtuvieron cerca de 50 mil pesos.

La segunda situación es igual o más grave. Y es que durante mucho tiempo, la Policía Estatal ni siquiera ofreció recibos por los pagos efectuados. Sin embargo, aseguraron dos fuentes distintas cercanas a la auditoría de la Secretaría de la Contraloría, se tiene pleno conocimiento que, ante el temor de ser señalados, funcionarios de la PGJ que todavía siguen activos imprimieron cientos de recibos para justificar que todas las donaciones eran transparentes.

En realidad, se asegura, se trató de una simulación para desviar fuertes cantidades de dinero que pudo haber llegado a altos funcionarios, incluso fuera de la Procuraduría General. Los sobres gordos de billetes que se recogían todos los días era una constante, no sólo en Tepic sino en todo el estado.

La interrogante ahora es si la Secretaría de la Contraloría procederá contra los verdaderos responsables o si dejará el asunto en el olvido.

La versión oficial es que el dinero de esas donaciones “voluntarias” pasaba a la Secretaría de Finanzas y de ahí se hacía llegar al DIF.