José María Castañeda
Santiago.- Pedro Najar Alvarado, como ya viene siendo una costumbre, mantiene el panteón municipal en condiciones óptimas para recibir a las miles de personas que acuden a visitar a sus deudos por motivos de día de los angelitos y día de muertos,
Najar Alvarado, quien desde el periodo administrativo del licenciado, José Luís Barajas Medina, asumió la administración de nuestra necrópolis, dándole al camposanto el sitio digno donde nuestros antepasados duermen el sueño eterno, rescatándolo del corral de vacas en que lo convirtió a ciencia y paciencia de las anteriores administraciones el ex presidente municipal Héctor León Díaz López, ganado que lo mismo destrozaba gavetas que capillas de muertos, y es que el ganado al rascarse se apoyaban en las cruces, y en las jardineras de las capillas ocasionando daños que jamás se preocuparon en reparar. Nosotros por aquellos años nos dábamos a la tarea de contribuir con la economía familiar pintando y limpiando gavetas, haciendo popular la tonadilla que decía se la “limpiamos, se la pintamos, le lloramos al muerto por 10 pesos” Y es que además de que estaba convertido el panteón en corral de vacas, las tumbas se perdían en la espesura de la maleza, por lo que no en pocas ocasiones recorrimos el panteón ayudándole a los visitantes a encontrar las gavetas de sus seres queridos.
Por eso ayer que acudimos al camposanto a ver el estado que guardan las tumbas de nuestros seres queridos, no pudimos menos que admirar el trabajo que desde hace años viene haciendo Pedro Najar Alvarado, y las personas en las que se apoya, para llevarlo a cabo, amen que ya se cuenta con la pavimentación de la llamada calzada de la igualdad aún que como siempre sucede en este Santiago, nuestro nunca faltan los inconformes que se empeñan en señalar que la Calzada de la Igualdad empedrada era parte de nuestra tradición, eso dicen aquellos que están en contra de todo y a favor de nada, pero hay que recordar que cada día de muertos era también una tradición la cantaleta de que en el empedrado había personas adultas que se luxaban sus tobillos además de que las personas con discapacidad eran las más afectadas sobre todo si iban en silla de ruedas, en fin el camposanto luce como chamaca de quince, solía decir mi abuela Juana, para decir arreglada ahora que se avecinan los días de angelitos y de los fieles difuntos.