ÓSCAR VERDÍN CAMACHO
(Información y foto)
La última frase expuesta por el ex guerrillero –como se autodefine- Jacobo Silva Nogales es contundente: México tiene muchas razones para que haya guerrilleros.
El ex comandante del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI), apenas liberado el 29 de octubre reciente de la prisión federal El Rincón, cercana a esta ciudad, regresó este jueves para ofrecer una conferencia y presentar una exposición de pintura titulada ¡Libertad sin Acotaciones!, cuya obra realizó durante los 10 años que estuvo preso en cárceles de máxima seguridad, primero en La Palma y luego en El Rincón.
Invitado por jóvenes militantes del Partido de los Comunistas, en un pequeño auditorio y ante unas 35 personas, la mayoría estudiantes y líderes sociales, Silva Nogales apunta: en la prisión se pintan las vivencias, lo que se piensa, los ideales. Se pinta a la esposa. Se pinta cómo pueden estar en un mismo lugar el torturado y el torturador. Me gustan los murales, más que nada porque me permiten mirar hacia arriba después de años de mirar hacia abajo.
Identificado en el ERPI como el comandante Antonio, Silva habla de las cárceles de máxima seguridad: su objetivo es aplastar, que deje uno de ser humano. Cuando se ingresa a una cárcel de máxima seguridad, los primeros cinco ó 10 minutos pueden resultar mortales. Es humillante, insultante, te golpean las costillas, te llevan con las manos esposadas hacia atrás, el corazón se acelera, se te acaba el aire, todo es atemorizante. Para el que viene de ser torturado varios días, puede no ser tan terrible, pero para el que viene de la calle puede ser la muerte. Ante cualquier pregunta de la autoridad hay que contestar sí señor’ porque si respondes sí representa un insulto para ellos. No se puede levantar la cabeza, hay que agacharla. Hay ese afán de aplastarte y se deja un poco de ser humano para convertirte en un animal o en un objeto.
Hay un aislamiento y todo es zozobra. Sabemos cuál es el día de visita pero no sabemos si se permitirá el ingreso de la familia. No hay seguridad de si uno va poder salir al patio o si puedes ir a la biblioteca. Sabemos donde te acuestas pero no dónde te levantas porque a cualquier hora te cambian de módulo o de cárcel.
Una dimensión por explorar es la filosófica porque en la cárcel todo se transforma. Hay gente que llega siendo creyente y después no cree en nada, o a la inversa. Hay unos que ingresan con fama de valientes y atrevidos y al rato están llorando a lágrima tendida.
Cuando me sacaron de la cárcel yo ni siquiera sabía a dónde iba. Nada más me dijeron que tomara mis cosas.
NUNCA CHIVATEAR
Soy un ex guerrillero, soy un ex preso político. Fui parte del ERPI aunque a veces hablo como si todavía lo fuera.
Jacobo Silva recuerda una frase que le dijo, en prisión, el capo Rafael Caro Quintero: ubícate, porque si no, ya valiste’. Agrega que otro líder de un grupo criminal le contó que ya había pagado medio millón de dólares para que un abogado llevara su proceso y evitara la extradición a Estados Unidos. El acuerdo era que si se ganaba el juicio, le pagaría otra suma similar.
Puede ser risible pero en una cárcel de máxima seguridad se buscan pequeñas victorias frente a la autoridad, como obedecer mal una orden o robarse la comida. Hacer que ellos se enojen es una manifestación de victoria, aunque te arriesgas a una golpiza. En las cárceles de máxima seguridad hay que encontrar el por qué de todas las cosas y encontrar el cómo a todas las cosas.
En la cárcel hay reglas no escritas. Una de ellas es no chivatear. Nunca, pero nunca ir con la autoridad para decir algo de otro preso. Una vez vi cuando un preso le dio un golpe a otro y le tumbó dos dientes, entonces el herido fue a quejarse con un oficial y con ello violó esa regla no escrita. Por ello se echó a todos los presos en contra. Ahí no se vale chivatear porque es una agresión contra todos.
Otra regla no escrita es que hagas lo que hagas nunca vas a poder contra la autoridad. Siempre lleva uno la de perder. Si ganas un proceso te abren otro y otro. Puede parecer que ganas pero en realidad pierdes, porque luego resulta que el día de visita la familia no pudo ingresar y te inventan cualquier cosa.
Según Jacobo Silva Nogales, prepara un libro sobre esas reglas no escritas de las cárceles de máxima seguridad.
Añade que la dimensión militar es algo que se aplica en esas prisiones. Es otro campo en el que se tiene que pelear. Es otra dimensión que viene del movimiento social. En una cárcel de máxima seguridad es difícil meter una aguja pero este micrófono –dice, mientras señala el aparato- es como un AK-47 y quizás le duela más al gobierno que una balacera.
Yo jamás me retracté de ser guerrillero, no de dos o tres meses, sino de muchos años, de servir combatiendo.
Jacobo Silva Nogales aceptó la invitación para ofrecer la conferencia en Tepic, según dijo, porque a los primeros que vio, luego de salir de la prisión El Rincón, fue a jóvenes comunistas que fueron a recibirlo. Soy como los patitos cuando salen del cascarón. Si la madre está al frente o si les pones un objeto que se mueve, se van detrás de él. Por eso, cuando fui invitado, inmediatamente acepté venir.
Jacobo Silva estuvo detenido entre el 19 de octubre de 1999 y el 29 de octubre del 2009. Su esposa Gloria Arenas Agís fue liberada un día antes.
De acuerdo con Leonor Araceli, hija de ambos y quien vivió varios años en Canadá por temor a que se atentara contra su vida, la siguiente conferencia de su papá será en Pasta de Conchos.