Por José María Castañeda
SANTIAGO.- Serían las 17:30 del pasado domingo, cuando decenas de curiosos presenciaban el cuerpo sin vida de Rosalío Márquez Díaz quien yacía tirado en el campo deportivo del poblado de Valle Morelos, sitió donde tenía su residencia en la casa de la calle Morelos s/n.
Familiares del ahora occiso quien contaba al morir con 53 años de edad manifestaron que Chalio, como era popularmente conocido en el poblado que anteriormente era conocido como el Pato, padecía de crisis nerviosa, ignorando si ese padecimiento fue el que al final de cuentas terminó por arrancarle la vida. Lo cierto es que al caer como fulminado por un rayo, Rosalío Márquez, lejos de ser auxiliado por algunos testigos presenciales arroparon el cuerpo con su presencia quitándole con ello el oxigeno que quizá en ese momento necesitaba. Por lo que al exhalar el último suspiro se dio aviso al juez auxiliar del poblado quien a su vez llamó al 066 para que finalmente la policía estatal investigadora, junto con el agente del ministerio público del fuero común se hicieran cargo de las investigaciones del caso, así como el representante social ordenara el levantamiento del cuerpo para su traslado posterior a una sala de necropsias para la práctica posterior de la autopsia de ley.