Por José María Castañeda

SANTIAGO.- Como ya lo había señalado en otras ediciones de periódicos donde tengo la fortuna de escribir, agradeciendo de antemano la oportunidad que me brindan los propietarios de Vanguardia y Gente y Poder (de la capital del estado este último), será mañana miércoles, cuando de no suceder algún imprevisto, llegará a esta ciudad el cuerpo de mi infortunado hermano Esteban Castañeda, procedente de la ciudad de Los Ángeles California, donde tenía su residencia.

El hermano mayor de los hijos de María Castañeda, como todo joven en la década de los 70s, emigró a Los Ángeles California en busca de mejores oportunidades, sin imaginar que lo que encontraría en tierras de la unión americana. Fue la muerte, misma que ocurrió el pasado 16 de marzo del año en curso. Mi hermano murió sin que nadie le tendiera la mano, y lo que sucedió de manera posterior es algo que solamente atañe a la familia Castañeda y Castañeda Dena, afortunadamente se pudo rescatar su cadáver antes de que fuera a dar a la fosa común, una vez que fuera cremado o a alguna facultad de medicina de Estados Unidos para que los estudiantes de medicina practicaran cosa que afortunadamente no sucedió.

A mis hermanas Adriana, quien vive en Oxnard Cal, y María Félix, que vive en Los Ángeles, mi gratitud eterna por hacer posible la recuperación del cuerpo de mi hermano quien se encontraba en calidad de desconocido en una morgue, y por haber hecho hasta lo imposible por ponerlo en un avión de Los Ángeles a la ciudad de Guadalajara, a donde llegará a las 7 de la mañana (tiempo del centro), por lo que esperamos tener sus restos en la ciudad que lo viera nacer, Santiago Ixcuintla, mañana miércoles por la tarde para su velación y posterior inhumación en el panteón Hidalgo de esta ciudad.

Muchos jóvenes que emigran a la Unión Americana regresan a bordo de lujosas camionetas y otros regresan a su tierra en una triste mortaja, como fue el caso de mi hermano Esteban Castañeda, a quien deseo sinceramente que en el regazo de mi abuela Juana Castañeda, quien finalmente fue la que nos crió a Esteban, al Chema, y a la Güera María Félix, encuentre la paz que en la tierra nunca encontró, descanse en paz.