ÓSCAR VERDÍN CAMACHO .-

El asesinato del profesor jubilado Alfonso Beas Luna –citado en la edición de ayer-, en el fraccionamiento Villas de la Paz, ubicado a un costado de la colonia Los Fresnos, se habría originado por una cuestión pasional que sostenía con al menos dos adolescentes que este jueves continuaban bajo investigación, aunque hay un tercero igualmente a disposición de un agente del Ministerio Público.

Beas Luna, de 65 años de edad, presentó más de 50 apuñalamientos en diversas partes del cuerpo.

Hasta la tarde de ayer la Procuraduría General de Justicia (PGJ) no había emitido ningún comunicado de prensa sobre el caso, sin embargo se conoció que tres jóvenes de nombres Carlos Ulises Orozco Salas, Jesús Alejandro Ariño Gómez y Eduardo Francisco Mujica Hernández figuran como los probables involucrados en los hechos. El último de ellos, sin embargo, ha insistido en que no tiene relación alguna.

CIRCUNSTANCIAL CAPTURA

Durante la madrugada del miércoles 25, en el crucero de las calles P. Sánchez y Miñón, policías estatales interceptaron un automóvil Pontiac color plata, con placas de circulación REJ4429, que era manejado a exceso de velocidad.

En el mismo viajaban los tres citados jóvenes, a quienes los agentes hicieron descender, percatándose entonces que dos de ellos traían sangre en sus ropas y tenis. Incluso, en el vehículo fueron encontrados dos cuchillos con sangre y diversos artículos eléctricos.

Los muchachos traían marcado aliento alcohólico y también estarían bajo la influencia de drogas. Los tres, igual que el vehículo Pontiac, fueron llevados a la Procuraduría General de Justicia. Se deducía la probable relación con un caso de violencia, aunque no se sabía la magnitud.

Sin embargo no transcurrió mucho tiempo para que los muchachos fueran relacionados con el asesinato de Alfonso Beas Luna. Y es que si bien vivía solo, anteayer fue cumpleaños de un familiar suyo que lo buscó por teléfono para que acudiera a una fiesta. Pero pasaron las horas sin que se tuviera noticias de él. Así, aproximadamente a las dos de la tarde, un familiar lo encontró sin vida. Había ido a buscarlo para avisarle de la celebración.

Fue así que la policía conoció que además del robo de distintos artículos en la casa de Alfonso Beas, también hacía falta su automóvil Pontiac, el mismo en que horas antes fueron encontrados los citados jóvenes.

El cadáver permanecía en una de las recámaras pero había sangre en prácticamente toda la casa. Se cree que muchas de las más de 50 heridas cortantes habrían sido producidas cuando el profesor ya estaba muerto.

Ayer continuaban las investigaciones, en especial para precisarse si efectivamente los jóvenes tienen menos de 18 años, pues en este caso quedarían a disposición de un Juzgado para Adolescentes, no un Juzgado Penal.

Otro dato que no ha sido precisado es si la PGJ procederá contra Eduardo Francisco Mujica, puesto que éste asegura que los otros dos muchachos fueron a buscarlo en el vehículo y le hicieron saber que el tío de uno ellos se lo había prestado. Para entonces ya había ocurrido el crimen.

Los otros dos jóvenes habrían justificado el ataque argumentando que no aceptaron el acercamiento del ahora occiso. Presumiblemente conocieron a Alfonso Beas Luna en la plaza principal de Tepic, frente a Catedral, y aceptaron ir a su casa a consumir bebidas alcohólicas.