Por: Paulina Ximena Casillas Escobedo
¡¡¡Ah que noche la de anoche!!!
Tengo que confesarte, que todavía me duelen los pies, nunca creí poder caminar tanto en esos hermosamente incómodos zapatos negros, los tacones nunca han sido mis mejores amigos, pero bien sabes tú, que no me importa que me duelan los pies. Siempre que veo en el aparador un par que me gusta, debo comprarlo. Tal vez de tanto desearlos, algún día me llegue a acostumbrar a ellos como lo hizo mi madre.
Ya son las 12 del día, y yo (como buena noctámbula) acabo de despertar, aunque tú, como buen crudo sigues dormido, ¡no me importa despertar antes que tú!, porque así puedo escuchar tu respiración, a veces pausada y a veces no. Me pregunto: si alguna vez sueñas conmigo y si lo haces, ¿ves que es lo que estoy haciendo?, ¿será que en el sueño también me amas?, ¿Estarás recordando nuestro paseo de anoche? ¿O acaso, la protagonista de la novela es otra? Y si es otra ¿será más linda e inteligente que yo? ¿Seremos muy diferentes o en general podríamos pasar por la misma persona? Por más que trate de fingir que tus sueños son otra cosa ¡que me importa!, sin embargo, la curiosidad es más grande que yo, y esa sonrisa me dice que cuando despiertes, debo preguntarte algo. Esperando por supuesto, la respuesta correcta. No me importaría tampoco si es verdad o mentira, solo me importa que sea correcta.
Antes de que despiertes, voy a ordenar algo para desayunar, se me antojan unos chilaquiles como nunca, pero, ¿Aquí en Paris? dudo mucho que sepan que ese platillo tan delicioso siquiera existe, y tampoco creo que a ésta hora todavía haya desayunos, los franceses tienen horarios diferentes a los nuestros, eso lo tengo muy claro desde hace mucho, por eso no me sorprendería que me dijeran que ya pasó la hora del desayuno. ¡Se me ocurre algo mejor!. Que tal vez pudiéramos salir a comer las crepas que tanto te gustan frente a la Gared d¨Austerlitz, ¿te acuerdas de la primera vez que fuimos? Los dos teníamos tanta hambre y frío que cualquier cosa que nos hubieran dado en ese momento resultaría deliciosa, ¡pero esas crepas fueron algo especial!, nunca había probado algo tan dulce que a mí me gustara tanto y menos que me quitara con tanta rapidez el frío y las ganas de regresar a casa. El restaurante era algo pequeño y obscuro con velitas en cada una de las mesas, nos dieron una para dos, cerca de la chimenea, tu te molestaste por que pensabas que pronto nos iba a dar calor, y a mi me dio risa que te enojaras por eso, por una simple y pequeña cosa sin sentido, que a mi me tenía sin cuidado, Si nos pusieron una mesa ahí quizá sería porque seguramente ya mucha gente se había sentado y a nadie parecía molestarle estar cerca de una chimenea, cuando afuera hacía un frío terrible. Ay, a veces eres un poco amargado, pero está bien, eso me gusta, siento que de alguna manera me hace a mí, parecer más alegre.
Estoy tratando ahora de recordar cuántas copas de vino tinto nos tomamos. Antes de salir del hotel. ¡Mm! Si ya recuerdo bien, nos tomamos dos cada uno, no queríamos llegar borrachos a ver la ópera. Estabas tan emocionado cuando te dije que había conseguido los boletos, que durante toda la semana previa al viaje, no dejaste de hablar de eso, hasta se lo contaste a tu papá. ¡Eso me hizo feliz! ya pocas veces platicas con él y nuestro viaje a París resultó ser un buen pretexto para hacerlo. Mis padres por su parte dicen que es una obra maravillosa, mi papá me contó que mi mamá lloró todo el tiempo y aún ahora que la recuerda se le eriza la piel, ¡espero que eso nos pase a nosotros!
Cuando terminó la ópera resultó que esas dos copas de vino que tomamos en el hotel, según tú, hicieron que te pusieras más sensible y fue por eso que lloraste (aunque lo niegues) un poco durante el segundo acto, yo por supuesto lloré como Magdalena durante más de la mitad de la función y claro que me tenía sin cuidado que me vieras, por que poco después de las mías, vi que unas cuántas lágrimas mojaron tus rosadas mejillas. Mis padres tenían razón, esa ópera es una de las mejores a las que hemos asistido y el viaje a París, los zapatos, tu traje y mi vestido, han valido la pena para completar una noche con tanto estilo.
Terminando la obra nos tomamos dos copas de champaña con la aquella pareja chilena que no dejaba de hablar de cuántas cosas habían comprado en Lafayette y lo triste que estaba la señora de que en ésta época en París no hiciera frío, a nosotros no nos importaron sus compras, pero fingimos tan bien que de no ser por que sé que odias hablar de compras, hubiera jurado que de verdad estabas impresionado por la cantidad de vestidos de seda que la señora se había comprado.
Antes de regresar al hotel, cuando compramos las dos botellas de vino tinto, decidimos caminar hasta la Torre Eiffel, en ese momento yo creí de verdad que no iba a aguantar caminando hasta allá con el vestido todo elegante y los zapatos altos, ¡pero no me importó!, la copas de champagne ya estaban dando un color rojo a mis mejillas y mi brazo enredado en el tuyo me dio la seguridad que necesitaba para saber que no importaba cuán cansada estuviera, contaba contigo como medio de transporte para llegar a cualquiera que fuera nuestro nuevo destino.
El nuevo alumbrado pareció gustarte, dijiste una o dos palabras respecto al clima para después abrir las botellas que acabábamos de comprar y disponerte a brindar conmigo. Creo que las botellas no nos duraron más de una hora, ¿pero quién está contando?, si con cada sorbo de vino me enamoraba más de ti, de París y de la torre, nunca había tenido calor en París, nunca había amado tanto, nunca me había sido tan feliz y nunca te habías visto tan deliciosamente guapo.
Ésa noche, la de anoche, fue una de las mejores que hemos pasado juntos, ¿será que el vino tinto ayudó para que éste aniversario fuera distinto? ¿O simplemente, es que tú y yo nos queremos tanto que no importa que en París no haga frío, que llores en la ópera, que yo no pueda caminar con tacones y que tu país y el mío sean tan distintos?
Mi amor, ahorita ya no me importa nada porqué estamos juntos, ¡despierta por favor!, Tengo hambre, te necesito.