Por: Paulina Ximena Casillas Escobedo.- El empaque ya no importa, las dimensiones pueden variar, depende si lo encuentras sentado, acostado o parado, él nunca pierde la compostura y siempre ha sido muy elegante.
Su nombre es Jason y nació en Estados Unidos, supongo por las circunstancias, que se vino de mojado en la maleta de Adela, la persona que nos presentó, poco sé de su vida antes de llegar a la mía, aunque realmente no importa conocer los detalles, ya que sé que a él no le gustaría que sus secretos fueran revelados, omitiré entonces detalles sobre su vida haciendo esto no por falta de confianza, sino por lealtad a los deseos de mi mejor amigo.
Siendo una tarea difícil la de describir, trataré de ser lo más detallista posible, sin llegar a ningún extremo, dado que por experiencia sé que todos los extremos son malos.
Empecemos entonces, hace unos 20 años el color de su piel era diferente al actual, solía ser, según recuerdo, un color café claro un poco amielado, brillante como el sol y suave al tacto, tenía como siempre un sentido en el que crece el pelo y este es para abajo, al acariciarlo entonces, es importante que uno se fije en el sentido que lo hace, ya que de no hacerlo en el sentido adecuado, aparte de causar molestias, Jason queda todo despeinado teniendo como consecuencia que la parte de su piel despeinada tome un color diferente al de las otras partes de su cuerpo. Creo yo que este efecto era más molesto para mi persona que para el mismo Jason, pero siendo que él tiene problemas para comunicarse, me tomé por muchos años la libertad de decidir que el sentido del pelo era importante tenerlo en cuenta para que se mantuviera peinado.
Ahora el color de su piel es un poco más obscuro y menos terso, ya no se siente tan suave como antes y el polvo está empezando a ganar terreno, creando, supongo yo, el efecto de oscurecimiento de su piel haciéndola después de 24 años, de un color café oscuro.
Las orejitas redondas, se encuentran ubicadas en la parte superior de su pequeña cabeza, tomando en cuenta que no mide más de 40 cm, las dimensiones de su cuerpo deben ir en proporción a su tamaño general, de modo que las orejas son casi un cuarto de círculo pequeño, teniendo el mismo color de su cuerpo, con ellas ha escuchado miles de historias de todo tipo y tengo la certeza de que siempre está dispuesto a escuchar una más. Su frente es pequeña, y bajo ella se encuentran sus ojos, negros y redondos, dependiendo del estado de ánimo su expresión es diferente, a veces demuestran emoción y otras indiferencia, sentimientos poco evidentes dada la naturaleza de su cara y la carencia de cejas que ayuden a enfatizar sus gestos, justo en su lugar, se encuentra una protuberancia en forma de triángulo pequeño color café obscuro hecho de hilos cocidos uno por uno de manera que se asemejen lo más posible a la nariz de un oso real, descendiendo por el centro de la nariz, empieza una delgada línea hecha del mismo hilo color café que unos dos centímetros después acaba por separarse formando una Y invertida, dando así la apariencia de un hocico cerrado, es por esto que Jason carece de lenguaje, su boca siempre se mantiene cerrada haciéndole imposible entablar una conversación, discapacidad poco importante siendo que mi mejor amigo prefiere escuchar y mantenerse al margen que tener un veredicto ante cada situación que se presenta, él confía en que sus ojos revelarán la verdad y conociéndolo como yo, es más que evidente que la dicen.
Desde el cuello hasta donde termina su cuerpo, por la parte de enmedio pasa una especie de línea que lo divide en dos partes, el lado derecho es completamente liso, pero del lado izquierdo, tiene un corazón, con el centro un poco desgastado por la edad, el terciopelo rojo ya se ve casi blanco de unas partes puesto que ha sido acariciado en numerosas ocasiones, aunque su corazón esté tan a la vista, en realidad no permite a cualquiera ser su inquilino, el que lo puedas ver, no significa que puedas permanecer ahí largo tiempo.
Si pudiera hablar, dudo mucho que diría muchas cosas, si alguna vez me atreviera a exprimirlo, seguramente saldrían litros y litros de lagrimas, de alegría y felicidad, infinidad de abrazos, golpes de las caídas que con los años sufrió de la cama al suelo, misma razón por la que nunca pudimos dormir juntos el pobre siempre acababa debajo de la cama, despertaba todo enojado, pero entendía que me muevo mucho y en una de esas veces sin querer lo aventaba hasta que ya no se podía detener en el pequeño espacio que le dejaba.
Al igual que a mí, los años que tiene no se le notan ni en su piel ni en las costuras que mantienen su cuerpo junto, se ha bañado unas 4 veces a lo largo de su vida, ya que no disfruta del proceso que implica el estar limpio y libre de polvo, mi mejor amigo puede no hablar, no salir a beber conmigo, estar sentado en un clóset en una ciudad ajena a la que yo vivo, pero aún así tenemos un vínculo más allá de la comprensión popular, no es necesario que hable, que me abrace o que sea mi compañero de parrandas. Lo único que me importa es que el ha sido lo más fiel y constante en mi vida.