Jaime Tapia López./ La comunidad mexicana se solidarizó a la desgracia de los hermanos haitianos venida por el maléfico terremoto que castigó y asesinó a miles de ellos. Es sorprendente la sensibilidad del pueblo y autoridades de México, en su respuesta para el país hermano. Haití figura entre los países de América más pobres, cuyo sistema capitalista los ha mantenido entre la sobre vivencia y la muerte y ni Dios padre tuvo esta ves compasión de ellos al rematarlos con la ira del maldito terremoto en mención. Aquí cabe bien el dicho, que dice, que al jodido, rematarlo. Pero también cabe el otro dicho que dice, que México es el candil de la calle y la oscuridad de su casa. Con ello, no se trata de minimizar la buena actitud de los mexicanos, en casos tan urgentes como el que sufre actualmente Haití, se trata de voltear el candil al interior de la casa, que también tiene hermanos damnificados y la promoción de ayuda que se está haciendo con esa fuerte inversión de las instituciones gubernamentales, no nada más sea temporal por tratarse de Haití en desgracia, sino que sea permanente, algo así como lo hacen las grandes empresas con el TELETÖN anualmente y figuremos cada año que tenemos que realizar campañas de ayuda para los miles de mexicanos que habitan en los cinturones de las ciudades donde la miseria es muy similar a la que deja un terremoto. ¿Por qué sólo TELETÖN para los que tienen capacidades diferentes? ¿Por qué no hacer TELETÖN para combatir la pobreza del hambre, para becas, para vivienda etc.? ¿Será porque le quitarían su bandera al gobierno simulador? Ah, pero alguien diría, que para eso está la beneficencia pública de los juegos de asar que se promueven en la lotería, en los pronósticos y en el melate, pero nadie sabe de sus ganancias, mucho menos a dónde va a parar el dinero o a quién benefician. Tan sólo por hablar de Nayarit, nunca se ha sabido si hemos sido merecedores del milagro de dichos sorteos, pero si se ha sabido que es la caja chica del gobierno federal o de un grupo político con poder, como podría ser la misma maestra, Elba Ester Gordillo, dirigente nacional del sindicato de maestros que dispone de esa dependencia, para imponer a sus incondicionales. Si hay solidaridad para nuestros hermanos vecinos ¿Porqué no tenerla con los nuestros que cuando enferman, andan de hospital en hospital mendigando atención que se les niega porque no hay camas? ¿Hay alguna diferencia entre estos y aquellos que también, como los nuestros, urgen de atención médica? El mismo presidente Calderón sabe, que los hospitales en México, son insuficientes cuando de dar atención al pueblo se trata. Esto lo podemos ver en cualquier estado de la república, donde no nada más hacen falta camas, en los hospitales y en el ISSSTE, sino médicos a la vez. Los mexicanos debemos de hacer conciencia, que no sólo debemos lavarnos la cara para vernos limpios, sino lavarnos al interior de nuestras ropas para no oler mal, porque con esta actitud que estamos tomando con Haití, nos sobra para darnos cuenta, que si volteamos el candil al interior de nuestra casa, con la promoción que se le ha hecho a esta campaña y la que se le hace al TELETON, podríamos aliviar en mucho, el desastre que desde hace muchos años, el terremoto de las grades mafias del poder político y financiero ha causado sobre estos cinturones de miseria y familias de jornaleros que constantemente emigran en busca de mejor vida. Dejemos de ser candil de la calle y oscuridad de la casa, como mucho se nos ha criticado, ahora tengamos la sensibilidad para ayudar a los nuestros que también lo necesitan, tanto como los haitinos. FACHENDA: Mucha ayuda que se aporta en momentos difíciles, en terremotos e inundaciones, llega a su destino rasurado por tanto malvado servidor público y voluntario que se aprovecha del dolor de los damnificados. PROVECHO.