José María Castañeda
SANTIAGO.- De nueva cuenta las lluvias atípicas de la presente zafra agrícola mantienen con el Jesús en la boca a los productores quienes la verdad ya no encuentran a que santo encomendarse para que salve sus cosechas.
Primero fueron los hortaliceros los que sufrieron graves perdidas económicas debido primeramente a las lluvias y nublados, y posteriormente los que medianamente lograron una mala cosecha, su producto no tuvo precio en el mercado, ya que hubo quienes dejaron perder sus cosechas de tomate de hoja, y jitomate rojo por que el precio en el mercado no pagaba ni siquiera la mano de obra para cortar el vegetal, Sin embargo la cosa no paro ahí, ya que ahora quienes sufren las consecuencias del temporal son los frijoleros y los tabaqueros quienes angustiadamente ven como el fríjol que ya se encuentra faineado en el campo puede mancharse debido a las constantes lluvias que desde ayer por la madrugada no ha dejado de caer.
Pero dicen que las desgracias nunca vienen solas ya que los tabaqueros también sufren la presencia del díos tlaloc, quien como séptimo jinete apocalíptico diezma sus cosechas de tabaco, sobre todo las miles y miles de sartas que se encuentran en galeras y es que estas con las lluvias las sartas que ya tienen más de 10 días en su secado al sol se enmohecen y se manchan, mientras que las sartas que tienen menos de una semana en su secado tienden a hacedarse, y como saben que en este tipo de siniestros las compañías aseguradoras hacen hasta lo imposible con la complicidad de las autoridades de la ARIC tabacalera por no hacer efectivo el pago de los siniestros argumentando miles de pretextos.
Por eso la economía de los santiaguenses se tambalea peligrosamente ya que nuestro poblado por ser eminentemente agrícola vive de las ganancias que arroja la agricultura en el municipio, pero ante esta escalada de siniestros por lluvias atípicas y nublados se espera un éxodo masivo de nuestra juventud al vecino país del norte donde puedan paliar la economía de sus familias obre dios.