*¿Lealtad del ejército a quién?
*Estudiantes víctimas de un combate loco
*Muchos millones costaron primeras damas al pueblo

Jaime Tapia López


El ejército mexicano quedó mal parado ante la opinión pública, a quién hacen responsable del asesinato de los dos estudiantes del Tecnológico de Monterrey este fin de semana. La intervención del ejército en el Combate a la Delincuencia, ha sido muy cuestionada, pero lo que para unos críticos y analistas, es justificado, para otros no lo es. Para la Secretaría de la Defensa Nacional, la intervención del ejército, es justificada, cuando las policías encargadas del orden público han sido rebasadas. Para Generales responsables de su deber, el ejército tiene bien definidas sus facultades y en ningún momento puede ser usado para aventuras sexenales de gobiernos locos, caprichosos o mal intencionados. El jefe supremo de las fuerzas armadas y de las instituciones del orden civil, es el presidente de la república de los Estados Unidos Mexicanos en turno, pero cada institución gubernamental, tiene una responsabilidad pública y esa responsabilidad esta apegada a estatutos o leyes, que le dan forma como tal, para su causa y efecto, al haber sido aprobadas por el poder legislativo. Con este principio, para su legal intervención del ejército en un programa de gobierno sexenal, como lo es el cuestionado Combate a la Delincuencia, tendríamos que saber hasta dónde llegan tales facultades. Para algunos militares de alto rango, la lealtad a la institución que sirven, estriba en hacer cumplir la ley y reglamentos que los rige como guardianes de la nación y en ningún momento violentarla en su perjuicio o por intereses ajenos a ella. Para otros Generales, la obediencia a sus superiores, esta por encima de las propias leyes que los rige o los constituye en institución defensora de la madre patria. Con este último criterio pareciera ser que la Secretaría de la Defensa Nacional, sirve a la nación desde la época del cardenismo, seguida de todas las instituciones que conforman el régimen de gobierno en México. Resulta cuestionable la actitud de unos y otros militares. Quienes juran lealtad a las instituciones y la nación y quienes por encima de ésta, esta la obediencia a sus superiores. Para los primeros, la lealtad debe ser a la patria y resguardar sus intereses como defensores de ella que son. Para los segundos, la lealtad está primeramente en la obediencia a los mandos superiores ¿Y la patria? Queda en segundo término o para mejores tiempos o momentos. Citando nuevamente los primeros en discordia, la obediencia, sólo es justificable en tiempos de guerra, y aún así justificable, porque en esos momentos algunos cánones quedan a merced de los mandos superiores, pero habiendo aún gobernabilidad, los interese de la nación y el respeto a las instituciones, es primero. Éstos arguyen que cuando un jefe de las fuerzas armadas (Presidente) ordena o pide apoyo al ejército estando estas fuera de sus facultades, el Secretario de la Defensa, debe asumir su responsabilidad y hacerle saber a su superior que tales ordenes están fuera de sus facultades y que no pueden ser ejecutadas ¿Por qué? Porque si ésta no esta fielmente constituida y respaldadas por el Congreso de la Unión, se estaría traicionando a los principios de lealtad que lo rige como guardian de la nación. Finalmente, critican militares constitucionalistas de altos rangos, que la obediencia de la SEDENA al presidencialismo es una actitud comodina y agachona, que pone en el desprestigio a las fuerzas armadas. La lealtad de un militar, dicen, es a la patria, y a quienes la honren con su entrega y servicio, de lo contrario, esta faltando a sus principios. Para los Generales constitucionalistas, el ejército no debe ser manipulado promoviendo acciones en contra del pueblo, sin embargo, para vergüenza de los mexicanos desde la derrota electorera del General Almazan, del General, Henríquez Guzmán, de la lucha de los médicos, de los ferrocarrileros (presidente, López Mateos) y para cerrar con broche de oro, la matanza de estudiantes en el 68 en Tlatelolco, el ejército a jugado un papel servil al régimen y dejado muchas madres llorando y eso ha desprestigiado su presencia, con excepción de algunos mandos que hacen lo posible por cumplir con su deber. Bueno, donde quiera hay buenos y malos, leales y traidores. El ejército está en estos momentos en la mira de todo México, por lo que es su oportunidad para decirle al presidente Calderón, ya basta, no estamos para remediar males venidos de bandoleros amparados en la impunidad. FACHENDA: ahora nos damos cuenta lo mucho que robaron al pueblo los gobiernos pasados que con todo el cinismo a nombre del DIF estatal, cobraron la entrada a la Feria del Bicentenario de la Mexicanidad. El gobierno de Ney González ante esta bola de sinverguenzas, queda como una administración justa y consiente, porque son millones de pesos, los que le llevaban al DIF. ¡ira qué a gusto! Las primeras damas. PROVECHO.