Por: Óscar Verdín Camacho
Por si quedaba alguna duda, bastaron poco más de tres meses para que la estimación oficial del Gobierno del Estado, sobre el índice de criminalidad que priva en Nayarit, también fuera, literalmente, acribillada, masacrada, ejecutada...
Si el uno de febrero pasado, horas después del enfrentamiento de la avenida Insurgentes frente a una farmacia CMQ, el procurador General de Justicia Óscar Humberto Herrera López anunció, en conferencia de prensa, que en Nayarit se cometen menos de 80 homicidios violentos al año, ese número ya fue superado puesto que ayer se contabilizaban al menos 84 asesinatos, cuando apenas se está en la primera semana de abril.
Es decir, también ha sido acribillado el discurso oficial de que Nayarit está en paz y trabajando, o de que se trata de un coletazo del crimen organizado, o que son hechos aislados, o sólo rumores que nadie debe expandir.
El número de homicidios ha sido contabilizado con los propios informes de las dependencias de seguridad, además de las publicaciones del periódico Meridiano, que cuenta con una sección especial sobre nota roja.
El miércoles tres de marzo, en este espacio fue anunciado que entonces se tenían contabilizados 51 asesinatos, muchos de ellos evidentemente relacionados con el crimen organizado.
Se indicó, además, que la cifra revelada por el procurador Herrera López había sido para acatar una indicación del gobernador Ney González Sánchez, pero a sabiendas de que se trataba de un dato falso.
De los 84 homicidios violentos, el último de ellos confirmado ayer por la Procuraduría General de Justicia, ocurrió en el poblado Huaristemba, municipio de San Blas, en agravio de un hombre que fue baleado en su domicilio. Sin embargo, este miércoles también trascendió de otros dos cadáveres en el municipio de Ruiz, dato no confirmado al cierre de la edición.
Por mes, en enero ocurrieron 19 asesinatos, 29 en febrero, 17 en marzo, en tanto que abril ya suma 19, 12 de los cuales, como se conoce, fueron ejecutados en San José de Costilla, municipio de Xalisco, entre la noche del lunes seis y madrugada del martes siete. A ocho de ellos además se les prendió fuego.
El número de ejecuciones se cree que es mayor porque aún se desconoce el paradero de decenas de personas que han sido levantadas en los últimos meses.
Anteayer, por ejemplo, la PGJ inició una averiguación previa por desaparición de persona, respecto a dos presuntos escoltas de Luis Fernando Gurrola Coronado -ejecutado el lunes cinco en un club privado de Nuevo Vallarta-. Fueron plagiados por el comando de hombres armados que mató a Gurrola.
ENTRE 50 Y 60
Este miércoles, distintas fuentes que pidieron el anonimato confirmaron, tal y como fue apuntado ayer en este espacio, que sí hubo un contacto entre policías estatales y el grupo que ejecutó a 12 personas. Los agentes –entre seis y siete- habían recibido un aviso de un vehículo en llamas, en San José de Costilla, y efectivamente así sucedió, pero pronto abandonaron el pueblo por temor a ser acribillados.
Y es que se calcula que eran entre 50 y 60 hombres encapuchados, fuertemente armados, los que viajaban en más de 10 carros grandes, de distinto tipo. Ni en la Agencia Estatal de Investigación ni en la Policía Estatal Preventiva, nadie insinuó siquiera realizar un operativo especial para adentrarse en San José de Costilla.
También el Ejército fue avisado de ello, pero todos optaron por acudir a San José de Costilla cuando ya había amanecido. Fue lo mejor, porque se hubiera hecho una matazón más grande, se explicó.
Según los datos obtenidos, familiares de uno de los ejecutados habría reportado al 066 la balacera en San José de Costilla.
MÁS NOMBRES
Por la tarde de este miércoles, el Gobierno del Estado a través de la Procuraduría General de Justicia y el Facebook indicó que ocho de los 12 cadáveres ya habían sido identificados por sus familiares:
Se trata de Ismael Castañeda Correa, de 36 años de edad; Pedro Luis López Palomares, alias El Perico, de 19 años; Francisco Javier López García, de 35 años; José Luis Jasso Ízar, de 31 años; José Luis Estrada Martínez, de 38 años, alias El Pepino; Óscar Arturo Flores Sánchez, El Flaco, de 31; Édgar Noe Gómez Contreras, alias El Mosco, de 23 años; y Valentín Soto Magaña, de 41 años.
Minutos antes de la media noche del martes, el Gobierno del Estado divulgó la fotografía de José Luis Estrada, un ex agente de la desaparecida Policía Judicial del Estado (PJE), de quien algunos de sus compañeros indicaron que en un tiempo fue escolta de un director de la corporación, en el gobierno de Antonio Echevarría.
Ayer también fueron reveladas las fotos, en vida, de Óscar Arturo Flores, empleado de una funeraria y también ex agente de la PJE; de Édgar Noe Gómez, quien trabajaba en la Rectoría de la Universidad Autónoma de Nayarit; y de Valentín Soto Magaña. El cadáver de Soto Magaña no estaba calcinado, a diferencia de otros ocho. Su esposa señaló que hace aproximadamente un mes, Valentín salió de su domicilio en Costa Rica, Sinaloa. Y no supo más de él.
(Más información de este reportero en Internet: relatosnayarit.blogdiario.com)