Por ÓSCAR VERDÍN CAMACHO
Momentos antes de ser abatido a balazos por elementos de la Policía Federal, Santiago Lizárraga Ibarra, alias El Chaguín o El H, pidió tregua. Desde el interior de la casa 129 de la calle Paraíso, en la colonia San Juan, pidió un cese al fuego porque en el interior se encontraban tres niños, al parecer sus hijos, y su esposa Gladis Lizárraga Ramírez, de 27 años.
¡Hay familia, hay familia!, fue apuntado que gritaba el que, según la Secretaría de Seguridad Pública Federal (SSPF), era un importante mando del cártel de los Beltrán Leyva en Sinaloa y Nayarit.
Así, efectivamente, los agentes federales detuvieron el fuego por un rato para dar tiempo a que Gladis Lizárraga y los tres niños, uno de ellos de ocho meses, pudieran salir de la casa. Ello coincide con la versión de una señora, vecina cercana del lugar de la balacera, que apuntó –se indicó ayer aquí- que los disparos no eran precisamente constantes.
Sin embargo, El Chaguín no se rindió. Por el contrario, cuando reinició la refriega mató a un policía federal que ingresó al domicilio. Una versión recogida indica que el efectivo caído ayudaba a alejar a los niños.
Ayer, a través de un comunicado de prensa, la Procuraduría General de Justicia (PGJ) precisó que el agente recibió un disparo en el pómulo izquierdo, con salida en el oído derecho, y otro más en el abdomen.
Respecto a Santiago Lizárraga, la PGJ precisó que tenía 32 años de edad y era originario de Mazatlán, Sinaloa. Recibió un balazo en la frente.
De José Paúl Enciso Lizárraga, sobrino de Santiago, contaba con 20 años y también nació en Mazatlán. Se le contabilizaron dos disparos: uno en la cabeza y otro en el hombro derecho.
La PGJ añadió que por estos hechos se inició la averiguación previa TEP/III/A.P./859/2010. Una fotografía divulgada en el portal nayaritenlinea.net del interior de la citada casa confirma otro dato citado ayer aquí: la muerte de Santiago y su sobrino habría ocurrido no en la sala, donde finalmente quedaron los cadáveres, sino en el fondo de la finca, puesto que quedaron marcas de sangre de evidente arrastramiento.
Igualmente se conoció que durante la madrugada de este martes, los restos de Santiago y José Paúl fueron entregados a sus familiares. El del policía federal había sido recogido por sus compañeros la tarde anterior.
(Más información de este reportero en Internet: relatosnayarit.blogdiario.com)