Por: La Wera Guzmán

En víspera de que se conmemora el Día de la Libertad de Expresión establecido en México por el Presidente Miguel Alemán Valdez el 7 de junio de 1951, veo con tristeza en lo que se ha convertido el quehacer informativo local, donde los intereses de unos cuantos que están en el poder y otros que aspiran a obtenerlo lograron lo que parecía imposible, fracturar y dividir a la familia periodística nayarita, aquellos comunicadores que antes fundaron organizaciones fuertes, aquellos que se protegían entre sí, que se defendían mutuamente y compartían la mesa, la nota y el chayote son los mismos que hoy se enfrentan, los ataques entre quienes un día se llamaron amigos se convirtieron en cosa cotidiana a través de medios impresos, medios electrónicos y redes sociales, hoy se exhiben e insultan sin rubor alguno, acusándose de ladrones, homosexuales, malagradecidos, traidores, plagiarios, farsantes y vendidos entre otras linduras.

El odio y el resentimiento en ocasiones es regado con el dinero de quienes manipulan a su antojo los medios y a uno que otro informador, mientras unos tundeteclas esperan que cambie la estafeta gubernamental para que les vuelva a ir bien, otros rezan para que el mando siga en las mismas manos pues tienen muchos apoyos que agradecer, mientras unos quedaron sin trabajo y sin servicios de salud a merced del cáncer y en espera de que algo cambie, otros hacen campaña a favor de candidatos inexistentes a la espera de que todo siga igual, la política y la influencia se fueron convirtiendo poco a poco en el verdadero Cuarto Poder haciendo honor al dicho que reza que el que paga manda.

Sin embargo y a pesar de los pleitos intestinos que se gastan unos cuantos, hay otros de la vieja y de la nueva generación de periodistas, locutores, reporteros y fotógrafos que creen en la organización como medio para fortalecer el viejo oficio de llevar noticias a la sociedad y que han propiciado el surgimiento de nuevas agrupaciones que tienen como principio el respeto, la solidaridad y el apoyo entre sus miembros, no para limpiar la mala imagen que se tiene de los que escriben -pues cada quien se gana su prestigio y su desprestigio- sino para tratar de reunir a la familia, rescatar lo que se pueda de ese espíritu de hermandad que fortalecía al gremio, conviven y trabajan con ese propósito bajo principios de naturaleza totalmente altruista y abanderando causas solo por ayudar, los nuevos talentos apoyándose en la experiencia de los viejos lobos de mar que siguen vigentes y más hábiles que nunca, cosa buena ha de resultar de las nuevas organizaciones que se han venido integrando a lo largo y ancho de nuestro estado, un aplauso para todas y por supuesto mi deseo de que el trabajo conjunta rinda sus frutos a muy corto plazo.

Los que escribimos somos muchos y géneros periodísticos para todo talento, hay de todo como en botica; los buenos columnistas que diariamente comparten con los lectores sus recuerdos, vivencias y opinión con el plus de las tablas que tienen en el oficio y que escriban lo que escriban dejan en cada publicación la irrefutable prueba de que son unas verdaderas chuchas cuereras, también están los que hablan de sus correrías sexuales invariablemente en cada edición, los que se juegan la vida haciendo investigaciones al estilo de Sherlock Holmes y cubriendo la nota roja, los que entrevistan gente que nadie conoce pero que tienen un estilo gracioso para escribir, los que escriben según su estado de ánimo y no muestran respeto alguno por las reglas ortográficas, los fotógrafos que ahora con las cámaras digitales hasta se dan el lujo de retocarlas en el PhotoShop, los que hacen periodismo radiofónico que generalmente pasan por desconocidos fuera de cabinas al contrario que los de televisión que son reconocidos a donde vayan y elogios o insultos sin que ello afecte su desempeño y profesionalismo, están también los que comenzaron desde muy abajo, vendiendo el periódico desde muy temprano en un crucero, los de espectáculos, los de sociales, los de la receta de cocina, los de las predicciones astrales, los que como dicen una cosa un día, al otro día dicen otra en fin, tantos y de tan variado talento, para todos ellos mi reconocimiento y admiración, estén del lado que estén.

Todos en la familia periodística esperamos como chiquillos bien portados ansiosos la fiesta del Día de la Libertad de Expresión mientras entre bromas corren apuestas de lo que van donar los dadivosos de cada año para las rifas, destacan las planchas, licuadoras, cazuelas de teflón o con suerte memorias usb, yo espero que lleguen todos al convite y que en las jornadas que faltan para esa fecha ninguno resulte lastimado por causa de la violencia, que todos estén a salvo de que se les atore un pedazo de chayote con espinas y que al menos ese día nadie se haga malas caras o se saque la lengua. Espero que todos se estrechen la mano y se feliciten (aunque para algunos no haya nada qué festejar) pues el solo hecho de llegar a otro 7 de junio vivitos, coleando y libres es motivo suficiente para estar de fiesta y tener presente por un rato que ese que les cae gordo sigue siendo colega y que recuerden la famosa frase de un comercial de televisión (corregida y aumentada) entre periodistas podremos despedazarnos e injuriarnos pero jamás nos haremos daño.