Este día nunca lo podré olvidar, porque fue uno de los más amenos que he tenido en mi cortísima vida en este mundo a veces tan cruel y otras más pinche que de lo costumbre, y lo digo porque este pasado jueves 22 de abril de los corrientes, que de corrientes tiene más que de días, estuve puntualita como siempre me lo ha pedido mi gordo precioso Raúl de los Santos Palomera, digno representante de la multichingomil veces nombrada ACASPEN en Bahía de Banderas, territorio todavía perteneciente a mi lindo Nayarit (esperemos ver por cuánto tiempo más). Bueno les contaba que acudí rauda y nada perezosa a su llamado a fin de que aparte que me diera para los pañales y la leche de nuestros niños, me dio mi chivo (en precipicio) y desayunamos en un conocido restaurant atrasito de la central camionera de este pozudo y lindo Tepic.

Todo con el fin de crear un acercamiento del tercer tipo, porque todos los políticos nomas los necesitamos y se vuelven ojo de marciano, así que el comité en pleno de nuestra organización junto con parte de los agremiados a ella, departimos sin formalidades, pues no se trataba de una rueda de prensa, en un saloncito de este restaurant en donde por cierto, me dieron una carne tan dura, que parecía que la vaca de la que provenía, estaba más encabronada que todos los nayaritas que hacemos cola para que nos atiendan en una dependencia de gobierno. Pero aquí el plato fuerte fue sin duda la compañía tan grata de mi gordo de los Santos Palomera, que en los apellidos lleva la penitencia, porque ni es santo ni mucho menos palomito. Comentó acerca de las diferencias que prevalecen entre todas las organizaciones de Transportistas que existen y que solo coinciden de forma casual y recalco, solo es casualidad, con el propio nombre: ACASPEN.

Y entre otras cosas más, confesó que como había sido un niño golpeado por la vida, pues ahora él mismo se ha convertido en algo así como en un chapulín colorado (con pancita) por propia convicción, por defender a todo niño que en su presencia reciba una paliza por parte de sus progenitores, aunque por metiche, en una ocasión, como nos relató en una breve anécdota, la chinga también se la pusieran a él mismo, el papá del niño defendido. Porque la educación se mama, ya lo comprobé, porque desde que supe esto, diariamente hago mi tarea y vieran que inteligente me he vuelto. Así que a nuestros hijos tenemos que educarles con buenos ejemplos y reflexiones, para que en un futuro no sean padres golpeadores. Puntualizó entre broma y broma, pues es parte de la vida y con singular alegría y con un lenguaje entre campesinado y lépero, pero bien sincero, nos demostró su elocuencia para hablar en contra de las organizaciones patito que nomas están pa’ chingarse a los que se dejen, según palabras del propio de los Santos, así que la solución es acabar con esa plaga o por lo menos ignorarlas. Y mas ahora que ya esta a la diestra de nuestra señora del santísimo y bien bendecido partido tricolor, mi comaye Griselda Esparza. Quien ya le dio luz verde para que continúe con ese proceso de lucha, en pro del bienestar del pueblo, que durante 21 años lo ha elegido en su carrera política, para que represente en su persona, el verdadero liderazgo que debe tener un dirigente de su tamaño, (y no enfatizó… ya pa qué..). Finaliza comentando y condenando la mediocridad con que los anteriores regidores se han conducido. Porque la política es buena y santa, como el negro costeño, lo que le da en su madre son los pinches políticos que les toca aplicarla. Confieso, juro y me doy de golpes en el pecho izquierdo, porque el otro lo traigo mordido, que esta reunión ha sido una de las más significativas y alegres que hemos tenido, pues en todo momento Raulito de mi vida y de mi corazón, nos demostró que sí es gente de pueblo y que sabe, en carne propia, de las necesidades de sus conciudadanos y por ende, está dispuesto a echarnos la mano, de acuerdo a sus posibilidades, para gestionar algún tipo de ayuda para nuestro beneficio. Gracias mi gordo por ser tan buen tipo como eres y como le dejó bien claro la Sra. Yolanda Hortensia Pérez Orta, una de nuestras asociadas honorarias de freconay: ojalá no pierda el piso y se olvide de quien lo llevó al lugar donde está y de sus orígenes.

ATENTAMENTE TUYA POR SIEMPRE LUPEPERA.