José María Castañeda
Santiago.- Las estafas telefónicas continúan a la orden del día sin que haya poder humano que detenga a estos profesionales de la estafa, y ayer nuestra familia vivió un suceso en carne propia al llamar a la línea domestica de la señora Josefina Meza, un sujeto sin escrúpulos que llanamente le pidió dinero, de lo contrario mataría a su hija a la postre mi esposa a la que dijo la tengo encañonada con mi pistola.
Lo anterior obviamente alarmó a mi suegra, persona que recientemente cumpliera 79 años de edad, y que precisamente por su edad tiene problemas con la válvula cardiaca, afortunadamente la cercanía de su domicilio con el resto de la familia, hizo que estos llamarán al domicilio de este servidor cerciorándose que mi esposa estaba sana y salva y que justamente a esa hora se disponía a tomar los alimentos del medio día.
Mientras que este servidor se encontraba en una radiodifusora local ya que como muchos saben formo parte del equipo de periodistas que sacamos el noticiero de la tarde junto con Luís Miguel Medina Torres.
Este hecho que lamentamos profundamente ya que estos despreciables sujetos que se dedican a esta despreciable actividad para nada respetan la vida de sus semejantes digo si es que podemos compararlos con usted amable lector o con cualquiera que lea esta nota informativa, y es que recientemente perdí a un entrañable amigo de nombre Alfonso Corona, quien al ser sorprendido por una llamada similar en donde pretendían extorsionarlo diciéndole que si no les daba equis cantidad de dinero matarían a alguno de sus hijos, hizo que perdiera la vida debido a un infarto al miocardio, por lo que las autoridades deberían de aplicar más dureza en el castigo a estos sujetos quienes aseguran que desde las mismas prisiones apoyados en teléfonos celulares realizan sus actividades..