Por Óscar Verdín Camacho


Lo que se conoce como el robo de la llanta ponchada es una nueva forma de operar de las bandas de delincuentes, siendo sus víctimas principales quienes han retirado de un banco alguna suma de dinero.

Así le sucedió a quien identificaremos como Francisco, un habitante del fraccionamiento Lagos del Country que perdió cerca de 30 mil pesos, minutos después de haberlos retirado del Banorte que se encuentra en Soriana, al mediodía del miércoles.

Francisco dejó su vehículo en el estacionamiento y al salir del banco se adentró en el fraccionamiento Ciudad del Valle. Según su explicación a policías municipales, al circular cerca de la central camionera un joven le avisó que una de las llantas estaba ponchada e incluso le ofreció ayuda.

Al descender del carro, otro sujeto aprovechó para sustraer un maletín que había dentro y en el que Francisco llevaba el dinero recién retirado del banco. Ambos desconocidos se dieron a la fuga.

La policía ha alertado de esta nueva forma de actuar de delincuentes. Acechan afuera de los bancos y cuando la potencial víctima ingresa a la sucursal y ha dejado su carro estacionado, de alguna forma provocan que poco a poco vaya saliendo el aire de una de las llantas del lado contrario al conductor.

Así, más tarde, cuando el cliente se aleja del banco, los sujetos lo siguen de cerca y aprovechan algún lugar con poco tránsito para avisar al conductor que la llanta está ponchada. El aviso normalmente lo hace una sola persona.

De esa forma, el chofer generalmente hará una maniobra natural: salir del carro y verificar la ponchadura, pero es poco factible que cierre la puerta con llave. Así, quedará lejos de la zona del volante y sin buena visibilidad, por lo que se concretará el robo.

Generalmente los delincuentes de la llanta ponchada se movilizan en motocicletas.