Por: Óscar Verdín Camacho .- Ayudándose con una muleta para sostenerse de pie en la sala de juntas de la Secretaría General de Gobierno, un señor pidió la palabra para contar lo que enfrentan personas con alguna discapacidad para transportarse en minibús.

En primer lugar, dijo, hay muchos conductores que ni siquiera se detienen para que puedan abordar las unidades.

No nos quieren recoger. Yo a veces espero el camión hasta media hora y tengo que hacer peripecias para abordar. Si pagamos dos pesos como discapacitados, nos los reciben de mala gana, y si pagamos con una moneda de cinco pesos, nos quieren cobrar cuatro 50.

Un chofer me dijo que yo no debo andar en camión, pero no tengo para pagar taxi.

Según la narración, los asientos delanteros, supuestamente para uso de adultos mayores o personas con capacidades diferentes, con frecuencia son usados por amigos de los propios conductores.

Otra persona, ya entrada en años, explicó que resulta ofensivo que les pidan la credencial de la tercera edad para comprobar que tienen más de 60 años cuando ello resulta obvio, pues hay quienes ya están por encima de los 70 u 80 y lo urgente es poderse sujetar, para no caer en el arranque del camión, antes que mostrar una credencial.

Las versiones aumentan contra los conductores, muchos de los cuales, dicen, avanzan el camión antes de que discapacitados, ancianos o mujeres embarazadas puedan tomar asiento.

CONGELAR LA TARIFA

Precisamente este lunes se realizó una manifestación en la avenida México y afuera de Palacio de Gobierno, en la que participaron cientos de personas, para solicitar al gobierno estatal que la tarifa del boleto sea mantenida en 4.50 pesos y no se incremente a cinco pesos como está previsto a partir del jueves uno de julio.

La subsecretaria de Atención Ciudadana del Gobierno del Estado, Jocelyn Fernández atendió a los inconformes y recibió formalmente un documento a través del cual se solicita mantener el precio actual en el transporte público.

Se llegó al acuerdo de que el gobierno dará una respuesta puntual antes del uno de julio.

Jorge Ortiz, de la Federación de Estudiantes de Nayarit, indicó que entre los tantos motivos que tienen para inconformarse con el incremento, es que no se han cumplido los acuerdos plasmados en enero pasado, cuando de cuatro pesos, el boleto pasó a 4.50.

Puso como ejemplo que no existe una certificación oficial respecto a los conductores de minibús que avale que no son adictos a las drogas.

Según se conoció, los manifestantes podrían volver a las calles si la petición no es atendida.