Por Óscar Verdín Camacho
TEPIC.- Con entrenamientos que van de tres a tres horas y media durante seis días por semana, la tepicense Gladis Bueno Plascencia es una de las mejores levantadoras de pesas adolescentes en el mundo.
Apenas tiene 16 años y su caso acaba con el mito de que el levantamiento de pesas detiene el crecimiento físico: mide un metro con 85 centímetros. Acaba de concluir el primer año de bachillerato en la Preparatoria 1 de la Universidad Autónoma de Nayarit (UAN).
El martes 22 regresó a Tepic después de participar en un campeonato mundial juvenil para menores de 20 años en Bulgaria, donde ocupó la séptima posición de 82 participantes, de las cuales era la más joven.
Pero están en un error quienes creen que esos viajes son color de rosa. Se batalla mucho, explica Gladis, sobre todo para adaptarse al cambio de horario y la comida.
Casi no dormía o dormía una hora y otra estaba despierta. Son nueve horas de diferencia con México y no puede uno adaptarse rápidamente, tampoco al clima. Se siente calor y dos días llovió muy fuerte; la ciudad de Sofía es muy bonita, hay muchos árboles por todas partes y muchos edificios.
La representación de México llegó a Bulgaria apenas un día antes del inicio de las competencias, el lunes 14.
No fue mejor el regreso desde Sofía, puesto que la delegación mexicana primero viajó a Alemania y ahí esperaron como seis horas para que saliera el avión al Distrito Federal, un viaje que dura 10 horas. Además, Gladis completó en autobús el trayecto de la ciudad de México a Tepic. ¡Alrededor de día y medio desde Sofía!.
Por si fuera poco, de su maleta le fueron robados algunos artículos.
- ¿Ya te acostumbraste a esos viajes tan largos, no te da miedo volar?.
- Es algo padre porque conoces otros países, otras gentes, pero sí hay lugares con turbulencias muy fuertes como cuando fui a Tailandia el año pasado; todo se movía en el avión.
En Bulgaria, Gladis levantó 96 kilos en arranque y 113 en envión, pero aclara que no fue precisamente su mejor actuación, pues días antes había levantado la barra con 98 y 123 kilos, respectivamente.
Mi meta era levantar 100 kilos en arranque y 123 en envión, que de hecho son sus marcas personales en entrenamiento. Una competidora de Rusia que obtuvo el primer lugar, de 20 años, levantó 118 y 146 kilos.
MUCHA ADRENALINA
Gladis es hija del reportero deportivo Óscar Bueno y de Delia Plascencia. Tiene dos hermanos mayores: Óscar y Citlali, de 23 y 17 años, el primero entrenador de levantamiento de pesas, y la otra karateca.
Óscar Bueno dice sentirse orgulloso de sus hijos, puesto que los tres son jóvenes dedicados a sus tareas deportivas.
Tienen su domicilio por la calle Miguel Lebrija, en la colonia Lázaro Cárdenas. En el pasillo de acceso hay un foto grande de Gladis, impresa en una lona en el 2007, cuando ganó el Premio Estatal del Deporte.
Gladis levanta pesas desde los 12 años. En esa época jugaba volibol pero su hermano Óscar, que practicaba las pesas, influyó para que cambiara de disciplina.
- Muchas veces se habla que el competidor mexicano se cae a la hora buena, que no es fuerte mentalmente, y tú compites sola, ¿cómo te preparas en ese sentido?.
- Aunque las pesas es individual, es importante hacer equipo con tu entrenador y con la familia, con tus compañeros que están en la tribuna y te echan porras. Así es como trato de concentrarme para hacer mi trabajo. Siempre hay nervio, estrés, y mucha adrenalina¡y a levantar!.
Dice que su entrenador, Omar Calderón Núñez, en una competencia generalmente le pide que se relaje, que se divierta, que apriete la espalda.
UN SUEÑO: LOS OLÍMPICOS
Con 15 días de descanso tras su regreso de Bulgaria, Gladis no tiene en el corto plazo otra intervención internacional, aunque a finales de año debe dar una buena marca, en la llamada competencia del Pavo que se realizará en San Luis Potosí. Explica que es una de las pruebas que se tomarán en cuenta para el selectivo que representará a México en los Juegos Panamericanos, a celebrarse el próximo año en Guadalajara.
Sabe que será difícil obtener un lugar porque el selectivo es libre y tendrá que medirse con atletas de mayor edad y experiencia.
Una de las metas que tengo puestas es trabajar duro para buscar un lugar en el selectivo de los Panamericanos, y el sueño grande es ser una de las atletas que vaya a los Juegos Olímpicos de Londres en el 2012. Es mucho trabajo, mucho sacrificio, muchas responsabilidades, apenas tengo 16 años y en ocasiones no tengo tantas libertades como mis amigas, pero disfruto mucho lo que hago.
Hace siete meses aceptó, por ejemplo, que su entrenador y su familia le pidieran no estar conectada a la red social Facebook.
El que hizo la propuesta fue mi entrenador y mi papá lo apoyó. Yo lo que dije fue: ¿es en serio?’; al principio me puse triste, porque yo era de las que entraba al Facebook y al Messenger como todo adolescente, y ahora ya no. Me quitaba mucho tiempo. Ahora sí trabajó en la computadora, bajó música, pero soy cumplida.
NUNCA DEJO DE ENTRENAR
Su hermano Óscar considera que Gladis, haciendo un esfuerzo importante, en los próximos dos años puede aumentar considerablemente su fuerza y dar los mínimos necesarios para participar en Juegos Olímpicos.
Accesible como toda su familia, la pesista, siempre sonriente, explica que en un futuro le gustaría estudiar alguna carrera ligada con el deporte, o bien trabajar en la atención de niños con capacidades diferentes.
Gladis y su familia recibieron a este reportero el jueves 24 al mediodía. La joven usa el pelo largo y viste de verde: pans y una playera con el nombre de Bulgaria que compró en Sofía.
Considera que la dedicación con la que trabaja en las pesas es una de las razones por las que ha tenido avances importantes. Y de ello hablan las numerosas medallas que ha obtenido y que muestra en la fotografía.
Soy de las que casi nunca falta a los entrenamientos; desde que inicié, si acaso no he ido 10 días, pero ha sido por alguna cuestión importante, porque estuve enferma o algo así.
- Los papás generalmente somos protectores, ¿qué te dicen cuando te vas a un viaje como estos?.
- Me dicen que me cuide mucho, que no haga vagancias, que me vaya muy bien, entre muchas cosas más.
Dice que no hay comida tan rica como la que prepara su mamá, y que al regresar de Bulgaria ya la esperaba con una birria.
De su hermana Citlali, añade que de vez en cuando pelean, como todas las hermanas, pero nos queremos mucho.