Por Óscar Verdín Camacho.- El número de víctimas inocentes, ajenas a las bandas del crimen organizado, cada día es mayor. Pronto quedó lejos la versión de que únicamente se mataban entre ellos, entre los que andan mal. Cada día se derrama más sangre y hay más dolor de la población civil, sin vínculo con esos grupos
¡Acaben con ellos!, gritó uno de los delincuentes que el jueves uno participó en la persecución y asesinato de tres personas, a la altura del poblado Emiliano Zapata, municipio de Xalisco.
Alcanzada por los disparos, la camioneta tinta de doble cabina donde viajaban las víctimas, con placas de Michoacán MZ03401 no avanzó más y se detuvo junto a la carretera federal que conduce a Puerto Vallarta.
Jesús Martínez Rodríguez ya venía herido de la cara; un funcionario del FIRA (Fideicomisos Instituidos en Relación a la Agricultura) se quitó su camisa para intentar detenerle la sangre. Entonces volvieron a escucharse disparos. Los matones se acercaban. Jesús Martínez, de 55 años, no pudo correr y fue acribillado junto a la camioneta, del lado del copiloto.
Su primo Alberto Méndez Rodríguez y Fernando Cárdenas Cruz intentaron refugiarse en alguna casa del poblado Emiliano Zapata, pero fueron alcanzados por los disparos. Jesús y Alberto recibieron balazos a quemarropa. Fernando alcanzó a ingresar a una propiedad, pero murió más tarde en un hospital de Tepic.
Y en cuanto al empleado federal y otro acompañante, asesor externo del mismo FIRA, tuvieron la fortuna de correr hacia el monte y ocultarse. No los alcanzaron las ráfagas de metralleta.
Viven para contarlo.
CUIDADO CON LOS ZETAS
Ese jueves por la mañana, los cinco se encontraron en un restaurante del libramiento carretero. Jesús había solicitado un crédito al FIRA para la instalación de equipo de riego en huertas de aguacate y se realizaría una inspección en la parcela. Lo acompañaba su primo Alberto, ambos avecindados en Michoacán.
Si el crédito era autorizado, Fernando Cárdenas Cruz instalaría el equipo de aspersión. Por eso estaba ahí.
Acomodados en la citada camioneta, los cinco penetraron a la zona serrana de Xalisco, por una brecha que conduce al poblado Cofradía de Chocolón, hasta llegar a un potrero conocido como El Italiano. Todo transcurría normal y la inspección en la huerta se efectuó sin problemas. Había mucha neblina.
Sin embargo, dos muchachos se acercaron a la comitiva para pedir trabajo. Jesús Martínez les prometió que en unos días los contrataría. Entonces uno de los jóvenes los alertó: tengan cuidado con Los Zetas, porque andan robando por aquí.
Rato después, cuando la camioneta abandonaba Cofradía de Chocolón inició la balacera por parte de sujetos que estaban ocultos en el monte. Alberto Méndez, que conducía, aceleró para alejarse lo más rápido posible.
Según la Procuraduría General de Justicia, los delincuentes se movilizaron en dos vehículos, en persecución. Jesús Martínez fue herido en la cara.
Lamentablemente, la camioneta no pudo avanzar por la carretera que conduce a Puerto Vallarta y se detuvo a la altura de Emiliano Zapata, hasta donde llegó el grupo de matones. ¡Acaben con ellos!, gritó uno de ellos.
Los funcionarios del FIRA tuvieron la suerte de correr hacia el monte y no ser alcanzados por las balas. Los dos primos fueron rematados a tiros cuando ya estaban en el suelo.
En la camioneta tinta no fue encontrada arma de fuego alguna.
ALERTA ROJA
Los relatos de los sobrevivientes confirman que las tres muertes corresponden a gente ajena a los grupos criminales asentados en el estado. Todo hace indicar que el grupo de delincuentes los confundió con una banda rival. Cinco hombres en una camioneta grande, con placas de otro estado, debió parecerles sospechoso y abrieron fuego.
Lamentablemente no supieron dónde se metían, comentó a este reportero un jefe policiaco.
Añadió que esa parte de la sierra de Xalisco representa un punto de alerta, por lo que incluso la policía teme ingresar.
El jueves, luego de que fue reportado el ataque, la Policía Estatal esperó a reunir elementos en un número importante para acercarse al lugar. Había temor.
En los últimos meses, transitar de noche entre Xalisco y Compostela se ha vuelto muy peligroso, sobre todo si traes un buen carro, añadió la fuente, cuya identidad se omite.
Hay sucesos que así lo indican.
Basta recordar que el 19 de mayo, cerca de Mesillas, municipio de Compostela, decenas de hombres fuertemente armados, encapuchados, vestidos de negro, colocaron un retén falso en la carretera y robaron al menos 15 vehículos de modelo reciente, grandes, como camionetas tipo Lobo. Una persona que opuso resistencia fue herida de bala.
A principios de junio ocurrió lo mismo. Otro retén falso y más agresiones a víctimas civiles.
En ese escenario, pareciera no sorprender entonces que 14 vehículos robados fueron recuperados precisamente cerca de Cofradía de Chocolón, en un potrero llamado Molino de Café, según indicó la Procuraduría General de Justicia el pasado 22 de mayo. Siete de los carros fueron robados el 19 de mayo en el citado retén, dos el día 10, por el libramiento, y cinco más en otros puntos del estado.
Durante ese operativo de recuperación de carros, según el comunicado de prensa de la PGJ, además de policías estatales, participaron personal militar, de la Marina, Policía Federal y de la delegación de la Procuraduría General de la República, al igual que policías municipales de Xalisco.
Otro aviso: también, el domingo 13 de junio fue encontrado por esa brecha a Cofradía de Chocolón el cadáver de una mujer en estado de descomposición.
Por las versiones de los sobrevivientes al atentado registrado el jueves uno, así como por las de quienes padecieron el robo en los retenes falsos, se estima que en esa zona estarían operando al menos 50 hombres, fuertemente armados.
A MANOS DE MARINOS
Pero si las bajas de inocentes han caído por las balas de la delincuencia, el domingo cuatro por la noche, en San Blas, personal de la Marina asignado a la Zona Naval dieron muerte al joven Ricardo Flores Orozco, de 26 años, en tanto que dejaron malherido a Miguel Ángel Duarte Soto, de 31, empleado de Petróleos Mexicanos (PÉMEX) en Campeche.
De acuerdo con el portal www.nayaritenlinea.net, que presenta el relato de Freddy Alejandro Llano Grijalva, sobreviviente de la balacera, él y sus amigos transitaban a bordo de una camioneta Ford Lobo cuando se produjo el ataque, aproximadamente a las 10 de la noche.
Ricardo falleció en el interior de la camioneta modelo 2010, propiedad de Miguel Ángel. Fue alcanzado por dos disparos que lo penetraron por la espalda. La pick-up quedó a unos 350 metros de distancia de la Zona Naval. De manera extraoficial se conoció que en el interior de la camioneta no fueron encontradas armas de fuego ni drogas.
El papá del ahora occiso, también de nombre Ricardo Flores, exigió castigo para los responsables.
El suceso representa un reto para las autoridades estatales y la propia Secretaría de Marina, que hasta ayer por la tarde no había puesto a disposición de la Procuraduría General de Justicia a ninguno de los elementos involucrados.
Desde temprana hora del domingo, los tres amigos anduvieron juntos. Jugaron fútbol y más tarde consumieron bebidas embriagantes. Según se conoce, fueron varias las ocasiones que pasaron frente a la Zona Naval para dirigirse a la playa, después de que compraban cerveza. En la última de ellas se produjeron los disparos.
El miércoles dos de junio, así titulé la nota de relatosnayarit: Asesinan a 40 en mayoy junio empezó feo.