- Eduardo Jiménez, director de Prevención del Delito, explica las modalidades que han implantado bandas de delincuentes para aterrar a la gente y sacarle dinero
Por: Óscar Verdín Camacho .- El nivel de violencia que han alcanzado las extorsiones por teléfono, deben obligar a que la gente tome medidas preventivas en sus casas: dejar de grabar mensajes en contestadoras, evitar identificar el nombre o apellidos de la familia que vive ahí, y por el contrario se sugiere la adaptación de identificadoras de llamadas, explica Luis Eduardo Jiménez Agraz, director de Prevención del Delito de la Secretaría de Seguridad Pública Estatal.
Apunta que las bandas que se dedican a la extorsión telefónica, en los últimos años han ido modificando su forma de operar. Lo más reciente es amenazando a sus víctimas diciendo que un comando de matones arribara a casa si no se accede al pago de una suma de dinero.
Jiménez Agraz sugiere a quien recibe esas llamadas no hacerle al héroe; es decir, no tener conversación con el desconocido, mucho menos entrar a un terreno de agresiones verbales, sino simplemente colgar el teléfono.
CASOS EN NAYARIT
En el 2005 –al inicio de este gobierno-, cuando llegamos a esta dirección, el principal problema no era la extorsión telefónica, sino los paqueros que operaban afuera de los bancos. Ya entrado el 2006 se detectó el fraude con el premio del Boletazo, donde te decían que gracias al buen manejo de tu tarjeta de crédito eras ganador de Boletazo, pero que para acceder primero tenías que hacer un depósito de dinero en efectivo o bien te pedían los códigos de tarjetas para celular.
La gente se emocionaba mucho porque algunos bancos efectivamente tenían esta promoción, pero lo curioso es que había gente que no tenía tarjeta de crédito y aún así le llamaban para decirle que había ganado. Cuando nosotros investigamos, supimos que cuando había un ganador real de Boletazo, jamás se le decía por teléfono sino que primero era citado en la sucursal donde se originó la tarjeta de crédito o en la matriz del banco de tu estado. Obviamente jamás pedían dinero para entregarte el premio.
Narra Jiménez Agraz que en esa época la extorsión no era un problema grave. Pero más adelante, en el 2007, surgió otra modalidad, la del familiar que venía del norte –Estados Unidos- y se hacía pasar como sobrino y uno mismo le iba pasando datos familiares. Luego argumentaban haber tenido un accidente automovilístico o que los había detenido la policía y que necesitaban dinero para salir del apuro; fue un tipo de extorsión que no pegó mucho.
Para 2008, añade el funcionario estatal, aparecieron los mensajes de texto por celular en los que se anunciaba, otra vez, premios de vehículos, viajes y dinero, pero para recibir tales se debía llamar a un supuesto interventor de la Secretaría de Gobernación que por supuesto era un estafador.
Te pedían siete mil pesos dizque para ayudar a una niña enferma de cáncer de la fundación Vamos México.
EL CAOS
Pero en la parte última del 2008 y en 2009, fue el caos. Te llamaban por tu nombre y te decían que eran un grupo de sicarios contratados para matarte, pero que fueron engañados por quien los contrató, por lo que sólo querían regresarse a su ciudad y te pedían 50 mil pesos. Decían tener fotos tuyas y de tu familia y que conocían todos tus movimientos. Si aceptabas pagar, ellos te darían los datos de quien los había contratado. Obviamente siempre te pedían depositar a una cuenta bancaria.
Yo tuve reuniones con banqueros y ellos argumentan que son instituciones de buena fe y que una cuenta se puede aperturar a cualquier persona que cumpla los requisitos mínimos. Normalmente las cuentas de los estafadores se abren en estados distintos a donde van a operar.
Jiménez Agraz recuerda que a finales del 2008, la extorsión del supuesto sobrino que venía del norte se intensificó, pero ya no tuvo mayor impacto, por la campaña de prevención que fue realizada.
Sin embargo, pronto llegó otra modalidad más aterradora.
Se escuchaba la voz de un niño o una niña pidiendo auxilio, pero era muy rápido y generaba un fuerte impacto en la gente. Luego se oía la voz de un delincuente diciendo que tu hijo estaba secuestrado y te pedían 200 mil pesos en una hora, o de lo contrario lo matarían. Decían ser ‘Los Zetas’, que para entonces, ese grupo delictivo fue hecho famoso por los medios de comunicación nacionales.
En el 2009, los supuestos Zetas también empezaron a pedir ‘cooperación’ para no molestarte; te pedían cuota, tu derecho de piso.
Las llamadas eran a profesionistas, notarios, burócratas, pero sobre todo se fueron sobre comerciantes que directamente atienden sus negocios. Jamás llaman a grandes empresarios.
Hubo un caso, de un notario público que depositó 200 mil pesos, que causó alerta al gobierno, puesto que se trataba de una persona con preparación el que había sido engañado. Y a otro notario prácticamente lo sacaron de la fila del banco, porque también iba a depositar.
700 BANDAS
Jiménez Agraz indica que el aumento de las llamadas por extorsión telefónica, motivó que en el 2009 se echara mano de recursos federales para lanzar una campaña en medios de comunicación contra ese tipo de fraudes.
Entre octubre del año pasado y febrero de 2010, la extorsión no tuvo mayor impacto. La gente colgaba su teléfono. Las denuncias bajaron en un 70 por ciento, aunque las llamadas siguieron. No estaba esa psicosis generalizada como la que está ahorita.
Precisamente en el 2010, los extorsionadores intentaron implantar el terror en los colegios particulares. Llamaban para decir que ahí estudiaba el hijo de un narcotraficante y pedían dinero para que no hubiera violencia en esa escuela.
Pero en los últimos días, se dejaron sentir muchas llamadas de un supuesto comandante de la policía que dice que de ese número –de la casa- se marcó a los números de emergencia o de denuncia, reportando gente armada. Pero que estos grupos se habían enterado de la denuncia e irían en ese momento a matarte, pero que si pagabas al menos 50 mil pesos te dejarían en paz.
Esta forma se antoja menos peligrosa que la del niño secuestrado, pero por los hechos de violencia que vivimos en los últimos meses en Tepic, toma una importancia y relevancia grandísima. Hay gente que ha caído en el engaño.
Me enteré directamente de un caso donde se pagó el dinero. Tuve contacto por teléfono con la persona y estaba aterrada; me dijo que afuera de su casa estaba el grupo armado. Pero después, con más calma, aceptó que jamás había visto la camioneta con gente encapuchada ni armas. Fue la psicosis.
Luis Eduardo Jiménez señala que a él, directamente, le han hablado al menos 10 conocidos a quienes ha calmado para que no caigan en la extorsión.
Estos delincuentes están aprovechando el momento difícil que se vive en Tepic, agrega.
Jamás hay que contestar a llamadas de números privados, sin registro o puros ceros. Jamás hay que contestar de una lada que no conozcas. Otra recomendación es no hacerle al valiente, sobre todo en estas llamadas donde se habla de secuestro o amenaza de muerte. No hay que discutir con el delincuente porque se trata de eso, es gente con experiencia para infundir temor en otros; simplemente hay que colgar el teléfono y alertar a otros integrantes de la familia, amigos y vecinos.
Todo esto debe provocar un cambio hasta en la forma de contestar una llamada, indica Jiménez Agraz: no se debe identificar nombres de la familia que vive en casa. Tampoco en las contestadoras.
Según la desaparecida AFI, en el 2008 había 700 bandas operando en el país. El 95 por ciento de las llamadas provienen de celular y el cinco por ciento de teléfonos públicos.
Es prácticamente imposible acabar con ellas.