Por José María Castañeda


Santiago Ixc.-Créamelo amable lector, no es que tenga algo personal con los comerciantes fijos y semifijos de las organizaciones CTM y CNOP para estar señalando de manera constante el que hayan tomado por asalto los cajones de estacionamiento del centro histórico para poner sus vendimias de tacos dejándolo a usted, o a mi, como satélite ruso dándole vueltas a la plaza en espera de que alguien deje su lugar para poder entonces estacionar el vehículo.

Hace algunos ayeres, el entonces mandatario Antonio Echevarria Domínguez, levantó polémica al declarar que se cagaba en su palabra al dar una contra orden y ser cuestionado por una nube de reporteros, y pues igual se comportó Agustín Márquez González, quien pese a que firmó un convenio con el entonces presidente Casimiro Delgado Brizuela, y fue avalado por el entonces presidente de la CANACO Lauro Delgado Temblador, en donde se comprometían a respetar tanto los comerciantes establecidos como los comerciantes semifijos, los espacios en la vía pública de las calles 20 de noviembre y Zaragoza, desde la Primera Corregidora, a la Jiménez, incluyendo alrededor del centro histórico.

Obviamente Márquez González, dijo en descaro que deberíamos solidarizarnos con los comerciantes de su organización y de la de Paco Navarro, -CNOP- ya que el sitio en el que establecen sus negocios esta impedido por hacer las obras de adocretización, y estamos de acuerdo, pero por que no buscar espacios donde no se perjudique a terceras personas.

Considero que tus derechos terminan cuando invades los derechos de terceros, y este es el caso, por eso me parece abominable que nuestro centro histórico se vea invadido de taqueros, y nada más falta con que nos salgan con la famosa frase que aplican cuando así les conviene y que reza costumbres hacen leyes y luego no quieran abandonar el espacio que ahora ocupan, y es que así se las gastan los cetemistas incluyendo a sus lideres dinosaurios, pero lea a continuación el famoso convenio signado por el desaparecido Prof.. Casimiro Delgado Brizuela.