José María Castañeda


SANTIAGO.- Realmente me parece desagradable en extremo, escribir de jóvenes a quienes vimos despuntar en deportes como el béisbol y el fútbol, haciendo labores de recoge  bolas buscando ganarse la titularidad de la posición que más le agrado y que sencillamente por cosas del destino se nos adelantan en el  viaje sin regreso.

Con lo anterior no quisiera herir la onda pena que embarga a sus familiares pero si quisiera hacer una breve semblanza deportiva de José Orozco Mora, a quien su señor padre José Orozco, le heredó el apodo del Che Orozco, A José Orozco Mora el Chesillo” como solía llamarlo el Pino Acosta, quien todavía anda por ahí jugando béisbol pese a sus más de 50 años de edad.

Lo conocimos en la época del oro del equipo Zonda del amigo Memo Arcega, equipo que militaba en la liga empresarial de los jueves, donde también veían acción equipos como Comercio de Alfredo Montes, el Seguro Social de Rodolfo el John Deere Hernández, y los Rangers de  Ibis Zavalza, pues bien el Chesillo” Orozco, por aquellos años combinaba su afición deportiva de beisbolista, con la de futbolista y es que en el llamado rey de los deportes le gustaba la posición de catcher, mientras que en el fútbol su posición era la de portero,

Pues bien, fue en este último deporte donde al lanzarse sobre su costado derecho para detener un penalti, sufrió la fractura de su cadera, por lo que esto marcó la conclusión de su ciclo deportivo, por lo que con  una discapacidad de por vida le hizo frente a la vida, terminando sus estudios de secundaria, para más tarde luego de la separación de sus padres, dedicarse a trabajar, primero como “chango” en las  corridas que hacían  la ruta Santiago-Ibarra, hasta alcanzar el puesto de operador de autobuses, mismo que vino a marcar su destino, ya que fue en este noble oficio donde este pasado fin de semana perdió la vida al impactarse de frente en el autobús que tripulaba y que hacía la ruta Guamúchil- Ensenada contra un trailer que viajaba de Tijuana a Guadalajara.

Más de 11 personas fallecieron en este lamentable accidente siendo el encontronazo entre ambas unidades en el tramo carretero San Luís Río Colorado- Mexicali, una recta de poco más de 140 kilómetros, siendo trasladado su cuerpo a esta su tierra natal misma que lo viera nacer y que lo viera dar sus primeros pasos dentro del deporte, que fue donde lo conocí y lo traté.

Por lo que sentí en el alma su deceso  y más me emocionó ver el homenaje que sus compañeros de trabajo le hicieran la tarde de ayer donde los claxon de los autobúses dentro de la Terminal del Pacifico, sonaron dándole el último adiós  a aquel pequeño al que vimos correr detrás de la pelota en el estadio Revolución y al que ya como hombre le dieron sus familiares y amigos el último adiós, descanse en paz, José Orozco Mora, el “chesillo” dijera el Pino Acosta.