POR: MIGUEL ANGEL CASILLAS BARAJAS
¡Buenos días a todos los que leen mi diario! Soy Andrea Michelle Cuevas Casillas, la cigüeña me trajo a este mundo el día 21 de septiembre del 2009, en la ciudad de Guadalajara.
¡Hijole! llegué muy tempranito a casa, casi a las 9 de la mañana y ya me esperaban mi mamí: Linda Marisel Casillas Gil y mi papi: Roberto Cuevas Covarrubias con los brazos abiertos para llenarme de besos y caricias.
Esos primeros días de mi existencia junto con mis papis transcurrieron llenos de dicha y felicidad.
Pero lo que quiero comentarte el día de hoy querido diario es lo siguiente:
24 DE FEBRERO
Hace algunos días al estar disfrutando de mi chichita, escuche decir a mi mamita que mis abuelitos por parte de ella: Miguel Y Mary vendrían a visitarnos algunos días ¡Que Chido! ¡Se me llenó la cara de alegría! Desde que supe la noticia estuve muy emocionada por conocerlos en persona, ya que no habíamos tenido el gusto de vernos, ni el tiempo para disfrutarnos mutuamente, así que yo recibí la noticia con agrado y me vestí con mis mejores galas para recibirlos.
Ese día que llegaron de Tepic en su carro, escuché que andaban perdidos por las calles de Guadalajara, lugar en donde mis papis y yo vivimos, ¡ah que mis abuelitos! Tuvimos que ir a su rescate en nuestro carro, después nos vinimos todos juntos a mi casita yo ya estaba ansiosa y desesperada por abrazarlos y conocerlos.
Mi Papá Miguel (como el dicen a mi abuelito) es muy cariñoso conmigo y desde que llegó me levanto en sus brazos y me prodigó sus caricias y mi Mamá Mary también es igual de cariñosa conmigo, solo que cuando me cambia de pañal ¡huuuy! Hace un arguende, que para que les cuento se tapa la nariz, y luego grita: ¡Andrea! ¡Pachina! No me explico porqué, pero a mi me divierte mucho cuando me dice eso, ji, ji
¡Ah! Otra cosa, querido diario, ¡déjame decirte! Que en esta casa nadie duerme, mis papas se levantan con el canto del gallo, muy temprano para irse al trabajo, y como prenden la luz y arman un alboroto, me despiertan también a mi a las 6 de la mañana y ya no me puedo dormir, entonces mis abuelitos me abrazan y me llevan a su cama, ahí me apapachan y me acuestan junto con ellos. Luego papa Miguel me pone a un lado una cajita cuadrada al que él le llama: RADIO de donde salen unos sonidos muy bellos que mí Papa Miguel les llama Música clásica y yo disfruto enormemente ese momento y me relajo de lo lindo descubriendo esos sonidos mágicos.
¡Ajuum! Luego que descanso un rato, me cambian de ropa y me voy en los brazos de papa Miguel a sentarnos en la computadora para picarle un poco al teclado o a practicar música en su guitarra clásica ¡que padre! Ya aprendí a rascarle a esa guitarra ¡y no se oye mal! -Me dice papá Miguel-.
Después de mis prácticas matinales, escuchamos la voz de Mamá Mary que nos invita al comedor ¡y aunque tú no lo creas querido diario!, ¡yo tengo mi lugar en el comedor reservado! ¡Ya soy gente importante! y me siento junto con ellos en mi sillita a disfrutar un rico desayuno, al que ellos le nombran: Gerber aunque yo no se que es, pero sabe muy rico.
Al terminar mi desayuno me llevan a mi silla de descanso para relajarme un poco bebiéndome un Bibi que me prepara mama Mary, mientras mi papá Miguel se baña y prepara el auto para irnos a dar la vuelta. ¡Yuuupi! ¡Eso me encanta!
A las 9:30 salimos como Doña minga, hechos la mocha de mi casa en un automóvil compacto para irnos al centro de la ciudad a un hospital para que le vean a mi papa Miguel su garganta, yo tengo en el carro mi asiento exclusivo en la parte de atrás junto con mi Mama Mary que me cuida amorosamente y me vigila que no me vaya a caer, por cierto que llevo mi pañalera que prepara también mamá Mary con todo lo que necesito como son: Mis Biberones, leche, agua, pañales, cremas, cobijas, abrigo para el frío, y por si las dudas un paraguas y otro cambio completo de ropa (por si las dudas), me llego a ensuciar.
Mi papa Miguel maneja de ida y vuelta y en el trayecto pone su música y vamos todos cantando por el camino, a mi me gusta ese trayecto porque mi mamá Mary, me para en ratos en la ventanilla y voy viendo los carros y a la gente, y a todos les regalo la mejor de mis sonrisas y ellos me saludan y también me sonríen. Y por cierto en un trayecto de esos, una vez me preguntó papa Miguel sobre el tipo de música que a mi me gustaría escuchar, y primero me puso una canción romántica con un señor llamado José-José, y no dije nada, luego me puso otra canción ranchera con un tal Luismi y tampoco dije nada, pero cuando me puso la canción Ámame con los Beatles empecé a saltar y a brincar hasta que se terminó la canción, entonces dijo Papá Miguel: ¡Estamos de acuerdo! ¡Escucharemos a los Beatles!
Ya en el hospital mientras a mi papa Miguel le dan sus radioterapias, mi mamá Mary y yo lo esperamos en la explanada del hospital y ahí disfruto de lo lindo, risa y risa persiguiendo con mi carriola por toda la explanada a las palomas y otras aves que llegan en parvadas a buscar alimento ¡que Chido, como disfruto ese momento!
Ya de regreso me agota el recorrido y prefiero tomarme un Bibi y acostarme a descansar un rato hasta llegar a mi casita, en donde ya me tiene mamá Mary preparado mi baño en una tinita para refrescarme y chapotear; luego me ofrece un coctel de frutas y me quedo profundamente dormida unas cuantas horas, hasta que llegan del trabajo mis Papas Roberto Cuevas y Mi Mami Marisel y me llevan a su cuarto para dormirme y así empezar un nuevo día con muchos ánimos.
10 de Marzo,
Querido diario:
¡Snif! Hoy quiero contarte, que estoy muy triste porque supe que mis abuelitos ya se van de mi casa a su tierra, y que yo voy a pasar a una guardería, y me pregunto: ¿Que va a pasar con mis clases de Guitarra? ¿Quien me pondrá música clásica? A que hora disfrutaré nuevamente de ese trayecto que diario hacíamos al hospital escuchando a los Beatles y saludando a toda la gente? ¿Quien me llevará a corretear a las palomas y a ver los pajaritos anidarse por las tardes?
Sin embargo no todo es tristeza, algo me anima, Papá Miguel y Mamá Mary me dejaron unas cuantas palabras de aliento escritas, que voy a leerte: Andrea: nosotros quisimos enseñarte en esta etapa de tu vida, cosas bellas y maravillosas, ¡pero que sorpresa nos diste! Fuiste tu, preciosa, con tu mirada y sonrisa angelical la que nos dio a tu Mamá Mary y a Mí la fortaleza que necesitábamos para superar estos momentos de salud críticos.
Me pregunto: ¿que hubiera sido de tu papá Miguel, si al salir de sus 35 dolorosas radioterapias no ve tu sonrisita bella y alegre recibiéndolo?
Si, es verdad pequeña, quisimos transmitirte lo mejor de nosotros mismos, pero resultó al revés, fuiste tú, mi reina que al llegar a nuestras vidas, nos distes la seguridad y fortaleza que necesitábamos en esos momentos, para olvidarnos por completo que veníamos a enfrentar una lacerante enfermedad como lo es el cáncer y sus terribles consecuencias. Aprendimos de ti mucho, pero sobretodo la mejor lección que recibimos de ti, fue la que nos inculcaste con tu sola presencia, que unidos por el amor se pueden vencer todas las adversidades de la vida, y con una sonrisa sincera como la tuya, rogar al cielo para afrontar los retos que nos depara el destino.
¡Gracias infinitas a dios y a tus padres por ese maravilloso regalo, de brindarnos tu hermosa compañía, en los momentos mas críticos de nuestra existencia!
Te queremos: Papá Miguel y Mamá Mary 10 de marzo del 2010.