Por: José Ma. Narváez Ramírez.

El gremio tan admirado como criticado y vilipendiado, de los que colaboramos con los medios informativos, que ayer alzó la voz para protegerse de aquellos que pretenden amordazarlo, fustigarlo, callarlo y en cierta forma controlarlo (con intención manifiesta de hacerle daño, en este caso de muerte) se unió ante el miedo de ser atacado y puso el grito en el cielo de la difusión para defender la libertad de expresión como un derecho irrestricto e inamisible.

Pero, ¿Se está ejerciendo este derecho de una manera libre y justa, que dentro del área del control de las drogas se manifieste realmente en posición de certero ataque?

A los que tienen en su mano ese control, ¿Puede, en un momento dado, hacerles mella la libertad de expresión en su afán por defender a la ciudadanía, que no precisamente a los informadores?

¿A qué se debe que un ex presidente (Fox) se lance a favor de la legalización de todas las drogas para evitar que nuestro Ejército se enlode las manos combatiendo a los contrabandistas? ¿Y a qué se debe que un presidente en funciones opte por esa legalización y pida la participación directa de la iglesia, entre otras demandas que parecen provenir de alguien que se está ahogando?

Lo cierto es que la sociedad vive en un clima de incertidumbre mezclado con el terror, ante unas acciones criminales que sobrepasan en mucho, las estrategias policíacas. Las fuerzas armadas no consiguen detenerlos. Y los periodistas, (y los fotógrafos de prensa) menos, porque, después de estar informando paso a paso de los asesinatos, secuestros, y todas esa gama de atropellos que se vienen cometiendo por el control de las plazas, ahora se les voltea el chirrión por el palito y se encuentran de buenas a primeras en la encrucijada de: o te reprimes, o callas o mueres. Ojo, amigo Tello, no se granjean los criminales abriéndose a cubrir su fuente.

Los periodistas se ven en la obligación de unirse para defenderse y defender el deber de informar, por sobre todas las cosas. No es lo mismo tener a su cargo (y ostentarse como periodistas) de la sección de chismes y quejas de un medio de información o un programa de radio o televisión, donde se habla solamente de la vida y milagros de los artistas o del gremio relacionado con la farándula y con los que de alguna manera están íntimamente relacionados con la narqueada, y que se han visto entremezclados con la ola de muertes.

El gobierno ya no puede controlar con chayotes, la corrupción de muchos de los funcionarios y ahora se le viene encima la onda del crimen organizado que está causando bajas dentro del mismo gobierno, a pesar de las diversas estrategias policiales que se vienen implementando inútilmente a pesar de lo que se diga.

Control señores Control Los periodistas formamos un frente de unidad y de solidaridad, nunca nos atacamos o atacaremos entre nosotros y por el contrario estamos más unidos cuando de defender el derecho de informar, se trata Pero ojo,mucho ojo ahora el asunto es defender la vida, la nuestra y la de los demás y ahí no existen medias tintas