José María Castañeda


SANTIAGO.- Donde se sigue trabajando mal y de malas es sin duda es el departamento de fiscales, luego que en Santiago los comerciantes hacen lo que les da su regalada gana, a sabiendas que nadie los molestará.

El anterior comentario es porque además de que los afamados verduleros Arjona, y el Gordo Andrade, invaden un día si y el otro también la calle y banquetas del frente de sus bodegas, obligando con su actitud valemadrista, que las amas de casa y demás personas se bajen al arroyo vehicular, con el consabido riesgo de ser atropellado por algún cafre del  volante, los locatarios del mercado a ley de sus tanates, invadieron sino es que la principal si una de las principales  vías de acceso al centro de abasto comunitario.

Ayer atendiendo una recomendación de nuestra fiera, fuimos al mercado y cuando  salíamos por el acceso que está al centro de la calle Zaragoza, esto frente a la notaría del licenciado Lucas Vallarta Chan, nos encontramos con que en la escalinata  con sus respectivos barandales con que se ingresa o sale del mencionado centro de abasto, se encuentra un negocio con venta de tostilocos, esa comida chatarra que esta muy de moda, y de discos piratas, propiedad dijeron no nos consta de una conocida familia que tuvo varios puestos en el mercado y que se encargó de ir vendiendo uno a uno hasta que de plano apoyados en algunos amigos optaron con la complacencia de las autoridades de invadir con el mencionado puesto, el sitio por donde se ingresa al mercado, y todavía cuando nuestro reportero preguntó que porque se invadían estos accesos  llanamente nos contestaron que por que ellos los habían comprado y pues ahora habrá que preguntar si estos espacios los vendió el administrador, Antonio Machuca el “chocomilero” no el ropavejero eh, por lo pronto quien continúa durmiendo el sueño de los justos es mi compadre Mustafá, pero pues que se le puede hacer.