Las infecciones urinarias mal atendidas, recurrentes o no tratadas podrían ser un factor que posibilite la presencia de insuficiencia renal, una enfermedad que de manera regular, es diagnosticada cuando su estado es avanzado o crítico, debido a que, quienes la padecen restaron importancia a síntomas o dictámenes médicos previos.

El urólogo del hospital general del ISSSTE, Raúl Agustín Bishop Padilla aseguró que dichas infecciones afectan más a la mujer, presentando una incidencia superior al 70 por ciento con relación al género masculino y se ubican en la tercera posición en los motivos más comunes dentro de la consulta general.

Este padecimiento se concentra más en las mujeres debido principalmente a sus condiciones anatómicas. Aproximadamente 7 de cada diez mujeres han presentando alguna infección a lo largo de su vida, aunque esto no descarta su aparición en el género opuesto.

A pesar de que los síntomas varían de acuerdo a la edad y el género, regularmente se sufre fiebre, cansancio, náuseas, malestar en la espalda, así como dolor y ardor al orinar. En los menores podrían presentarse además irritabilidad, falta de apetito y vómito.

Bishop Padilla resaltó que una buena parte de la población continúa automedicándose, tomando tratamientos alternativos o remedios caseros que únicamente aplazan la recuperación, e incluso, podrían agravan la infección al permitir un mayor acumulamiento de bacterias.

Por tal motivo, el especialista del ISSSTE recomendó que, tan pronto se advierta la presencia de estos signos de alerta, se consulte al médico y, de acuerdo a sus indicaciones, se comience con un tratamiento a la brevedad. De no atenderse una infección crónica puede provocar insuficiencia renal.

El galeno calificó como importante para prevenir estos padecimientos: tomar dos litros de agua al día, evitar el tabaco y la ingesta excesiva de refrescos, café y alcohol. Es preciso además llevar una alimentación balanceada y consumir la menor cantidad posible de sal.

Finalmente sugirió mantener buenos hábitos higiénicos, tanto en el aseo corporal, como en la limpieza de la ropa personal y de cama. Es recomendable utilizar prendas de algodón y evitar el uso de ropa ajustada, no compartir objetos de higiene íntima y de preferencia utilizar jabón neutro para la misma.