Por: Óscar Verdín Camacho .- Desde hace más de un año que la contratación de grupos norteños y mariachis ha ido a la baja.
Hubo un bajón cuando llegó la influenza; después se fue la influenza pero llegaron los sicarios, señala uno de los músicos que todas las tardes espera el arribo de los clientes, en la calle Zacatecas, entre Amado Nervo y Bravo.
También a ellos ha impactado el incremento de la violencia, las balaceras, enfrentamientos, ejecuciones.
Antes llegábamos a los centros botaneros y había mucha gente; siempre había quien pidiera una canción, pero ahora van pocos. Desde la influenza escaseó, indican los integrantes del grupo El Milagro del Norte: Ignacio Carvajal, Emeterio Salas, Ángel Cárdenas y Rogelio Covarrubias.
La mayoría de los grupos y mariachis rentan cuartos en la cuadra de Zacatecas, entre Zaragoza y Bravo; ahí se les ve la mayor parte del día y la noche. Hay un billar y pequeños restaurantes. Los que tienen cuarto que da a la calle, no necesitan más que sacar una silla al frente y ofrecer su música. Pero otros se acomodan más retirado, acompañados de sus instrumentos.
Aquí nadie anda de tenis o zapatos. El músico es de botas y tejana.
El sábado 14 fue un buen día para El Milagro del Norte: tocaron siete horas en una fiesta.
A unos metros de distancia, Martín Fránquez mueve el acordeón. Su hermano Miguel y Juan Bautista lo acompañan. El tercero de los hermanos Fránquez, Venancio, también forma parte de Reflejo Norteño.
Coinciden que el aumento de la delincuencia ha disminuido la contratación de mariachis y grupos norteños.
A diferencia de otros músicos, los integrantes de Reflejo Norteño atienden ese giro sólo los fines de semana, puesto que otros días se dedican a la agricultura.
A unos metros del señor José Vela, una guitarra cuelga en la pared de Zacatecas y Zaragoza. El hombre sonríe por todo. Dice que hace unos 45 años aprendió a lo rústico a tocar guitarra, y luego el acordeón.
Acepta que el gremio pasa por una racha difícil, pues el sábado, su grupo Los Embajadores apenas tocaron una hora, y barata: 700 pesos.
José Vela era amigo de Hipólito Estrada Peralta, el músico que la madrugada del 18 de abril fue acribillado durante un enfrentamiento que se registró en la funeraria San José. Había ido a tomarse un café después de tocar.
La noche anterior Poli y yo anduvimos tocando juntos. Yo me fui para mi casa y él se fue a tomar un café a la funeraria. En la mañana supe que lo habían matado, señala el señor José Vela.