Fabiola Hernández Siordia es una muchacha agradable de 22 años de edad; el próximo 19 de diciembre se cumplirán dos años de que fue transplantada con un riñón que le donó su mamá Ramona Siordia Aguilera.

El lunes 16 aceptó contar sin ningún problema su vivencia personal que impacta en su familia, pero que han enfrentado con fortaleza y unión.

Precisamente un mes de diciembre, un fuerte dolor de cabeza y la presión alta la llevaron al hospital. Los estudios arrojaron que sus riñones estaban mal. ¿Por qué?, ¿por qué tan chica?, si yo me sentía bien, cuenta Fabiola que pensó en aquellos días difíciles.

Su vida cambió en breve. Cinco días después fue dada de alta pero inició la aplicación de diálisis. Además de estudiar enfermería, también trabajaba y lo sigue haciendo como recepcionista y cuenta con Seguro Social, lo que la ayuda muchísimo para la obtención de medicamentos.

El caso de Fabiola preocupó más en su familia porque ella es cuata de Gabriela, quien también fue sometida a estudios que arrojaron un problema similar, pero menos agresivo y no ha sido sometida a diálisis.

Fabiola relata que para su fortuna, su mamá fue compatible con ella y en un año se realizó el transplante de riñón, en el Centro Médico de Occidente, en Guadalajara, luego de cumplir con los trámites y estudios necesarios.

Cada dos meses acude a análisis que confirman que el nuevo riñón en su cuerpo está en buenas condiciones.

Es un cambio de vida que no se imagina. Me siento feliz. Me siento bonita. Siento como que la vida y Dios me dan energía para seguir adelante. Antes lloraba y me deprimía mucho, cuando me aplicaba la diálisis.

Fabiola señala que la fortaleció el apoyo familiar y el que ha tenido por parte de su novio Illich Enrique Vargas, enfermero también, que siempre ha estado a su lado.

Ahora, el proceso que ha vivido le sirve para animar a su cuata Gabriela; en su caso, su papá Gregorio Hernández Hernández es quien se ha sometido a estudios para donarle uno de los riñones.

El padecimiento de las cuatas es de nacimiento, puesto que otra hermana menor no presentó problema alguno, según estudios realizados.

De acuerdo con Fabiola, el padecimiento que ha enfrentado le sirve para concientizar a otras personas sobre la importancia de la donación de órganos.

A veces mi mamá se pone triste pero yo la animo, le digo que estoy bien y que mi hermana también va estar bien. Además me cuido mucho, casi nunca tomo refresco, es como un lujo, si acaso muy poquito, y tomó al menos tres litros de agua natural todos los días.