El conocido camarógrafo y reportero de deportes Óscar Bueno no oculta que lloró de impotencia cuando la semana pasada se comunicó por teléfono con su hija Citlali, que entrenaba en instalaciones de la Comisión Nacional del Deporte (CONADE), y le dijo que la visa de la embajada de Canadá no había llegado.
Citlali, de 17 años, el pasado mes obtuvo el segundo lugar en un selectivo nacional de karate que se realizó en Ciudad Madero, Tamaulipas, con lo que consiguió su pase a un campeonato Panamericano de la especialidad, que se lleva a cabo en Canadá, del 16 al 23 de este mes.
Sería la primera ocasión que la atleta tepicense, que compite en la categoría juvenil mayor, representaría a México, por lo que resulta increíble que no haya asistido por asuntos burocráticos y por el abandono en que las autoridades deportivas dejan a los jóvenes atletas.
Un dato para empezar: el hecho de que Citlali haya obtenido el segundo lugar en el selectivo, no le permitía acudir a la competencia en Canadá con gastos pagados por la Federación de Karate o la CONADE, puesto que ese respaldo nada más lo recibe el primer lugar. Por ello, explicó Óscar Bueno, tuvo que depositar mil 530 dólares para gastos de alimentación, hospedaje, vuelos de avión y gastos de competencia. Ese dinero, agrega con toda franqueza, le fue facilitado por el Gobierno del Estado.
Localizado por teléfono, Óscar Bueno explica que los problemas de organización iniciaron antes, puesto que Citlali presentó sus documentos para la obtención de la visa en la asociación de karate, aquí en Tepic, que a su vez los remitió a la ciudad de México. Sin embargo, les fueron regresados, avisándosele que sería la atleta por sus propios medios quien tramitaría la visa.
El tres de agosto, mi esposa, mi hija y yo fuimos al consulado de Canadá en Guadalajara. Presentamos un documento que avala que Citlali nada más iba a la competencia y luego se regresaba.
Sin embargo, agrega, el jueves 12 recibió una llamada de una funcionaria del consulado que le pedía un estado de cuenta bancario que respaldara su solvencia económica. Le dijo que sin esa cuenta de inversión era difícil que se le otorgara la visa a su hija. Óscar no tenía el documento.
Para entonces, Citlali ya tenía una semana entrenando fuerte en la CONADE, en dos sesiones por día: de siete a nueve de la mañana, y de cinco a siete de la noche.
De acuerdo con la joven, cuando su papá la contactó por teléfono, inicialmente no entendía lo que le decía. Lo oía llorar y creyó que algo malo había ocurrido en la familia.
Su caso lo comunicó a sus entrenadores. Era el viernes pasado y desde la CONADE se insistió ante la embajada para que se le otorgara la visa. No hubo respuesta.
Los entrenadores me dijeron que lo lamentaban y me despedí de mis compañeros. Lloré y sentí muy feo porque he trabajado mucho para conseguir esta oportunidad. Era mi primera competencia fuera del país. Es una ilusión. Ni hablar, a seguir adelante para buscar otras oportunidades.
Citlali regresó a Tepic el sábado 14. La delegación mexicana partió a Canadá el martes 17.
Lo increíble es que el miércoles 18 al mediodía, la joven atleta recibió la visa canadiense. Óscar Bueno agrega que intentó contactar algún funcionario de la disciplina, buscando una posibilidad para que su hija viajara, pero le fue imposible. Todos ya estaban en Canadá.
Aunque Citlali pelearía este sábado, está consciente que es poco menos que imposible el viaje.
Dolido por lo ocurrido, Óscar Bueno señala que este caso es un ejemplo del daño que la burocracia deportiva hace a los atletas.
La CONADE o la Federación de Karate debieron apoyar con la gestión de las visas y dejar que los atletas entrenen sin presión. Nosotros hicimos gastos, fuimos a Guadalajara, pero es lo de menos, lo que me duele es como se afecta la ilusión de mi hija por no ir a una competencia internacional donde ella se había ganado un lugar. Eso es lo que duele, tocayo.
Citlali es la hermana mayor de Gladis, la levantadora de pesas que también busca un lugar para competir en los próximos juegos Panamericanos, a celebrarse en el 2011 en Guadalajara.