José María Castañeda .-

Ya no es de extrañarse que los campesinos enfrenten dificultades al momento de comercializar sus cosechas. Los problemas se repiten tanto en los centros de acopio de frijol como en los de maíz, y ahora también alcanzan a los centros de recepción de tabaco en la capital del estado.

En días pasados, en entrevista telefónica, el ex presidente del Comisariado Ejidal de Ojos de Agua, Eduardo Arámbul, señaló que desde hace por lo menos 20 años el campo dejó de ser un negocio rentable para los productores.

Los campesinos hemos buscado por todos lados alternativas que nos permitan obtener una verdadera fuente de ingresos, pero no hemos encontrado un cultivo que garantice rentabilidad. El frijol no tiene precio en temporada de cosecha y lo mismo sucede con el maíz, el arroz y otros productos, expresó.

Con tristeza, agregó que durante la presente zafra agrícola los productores han constatado que las empresas continúan afectando al sector campesino. Explicó que, además de las numerosas clasificaciones a las que son sometidas las cosechas para determinar su valor, ahora también enfrentan retrasos en el pago de las liquidaciones.
Las empresas reciben nuestro tabaco y, después de más de un mes, todavía no realizan el pago correspondiente. Es una situación que golpea severamente la economía de las familias productoras, lamentó.
Arámbul aseguró que esta problemática ha provocado que importantes productores prefieran rentar sus tierras a empresas o industrias agrícolas antes que continuar cultivando por cuenta propia. Citó los casos de Flavio Amaya, Amado Montero, Eduardo Ceceña e Ignacio Vallarta, entre otros, quienes han optado por arrendar sus parcelas a compañías vinculadas a ingenios y corporaciones agrícolas.
Finalmente, recordó que en otros tiempos los campesinos obtenían mayores beneficios de su trabajo, especialmente durante la época de auge conocida como la Costa de Oro, cuando la actividad agrícola representaba una fuente real de desarrollo y prosperidad para las familias del campo nayarita.