Por José María Castañeda.-

Como balde de agua fría me cayó la noticia dada a conocer por la compañera periodista Lili Peña, quien ayer, casi al cierre de la edición de Gente y Poder, informó sobre el sensible fallecimiento de nuestro compañero Octavio Santana Hinojosa, hijo de don Agustín Santana, recordado abarrotero de la colonia Cuauhtémoc, y de doña María Hinojosa, ambos ya fallecidos.

Con Taviano, como acostumbraba llamarlo, me unió una bonita amistad, pues ambos compartíamos el gusto por la música de antaño. Octavio fue locutor de la radio XESI y disfrutábamos recordar aquellas canciones que marcaron toda una época. También compartíamos el gusto por la poesía, y pocos como él para recitar los versos del poeta Eduardo Cataño W.

Recuerdo que, en una ocasión, platicando con el profesor Cacho, le comenté que no había necesidad de traer gente de Tepic para fungir como maestros de ceremonias, pues muchas veces mostraban un total desconocimiento de la historia de Santiago Ixcuintla. Le señalé que aquí teníamos a un verdadero conocedor de nuestra historia y nuestras tradiciones, refiriéndome, por supuesto, a Octavio Santana.

Creo que, al enterarse Octavio de mi intervención ante el presidente Cacho, nuestros lazos de amistad se fortalecieron aún más. Tiempo después, Octavio y su hija Rosita ingresaron al Sindicato de Burócratas durante el periodo de Raúl Mercado.
Con el paso del tiempo dejé de verlo y posteriormente me enteré de que padecía pérdida de memoria y permanecía bajo el cuidado de su familia. En alguna ocasión quise visitarlo, pero no me fue posible.

Hoy me entero con profunda tristeza de su fallecimiento. Descansa en paz, querido amigo. Desde este espacio enviamos nuestras más sinceras condolencias a su hermano, Sergio Benjamín Santana Hinojosa, así como a todos sus familiares y seres queridos.

Descansa en paz, mi querido Tavio. Quedarán para el recuerdo tu voz, tu amistad y ese profundo amor que siempre tuviste por la música, la poesía y la historia de Santiago Ixcuintla.

Si quieres, también puedo darle un estilo más periodístico y de obituario, manteniendo las anécdotas personales de Chema Santiago.