José María Castañeda .-
Múltiples comentarios han surgido en torno a la presunta desaparición de la previsión social que las compañías tabacaleras otorgan a los productores de tabaco contratados, situación que ha generado inquietud entre quienes dependen de este beneficio.
De acuerdo con productores consultados, el origen de la controversia radica en el funcionamiento del sistema de grupos solidarios, mediante el cual, cuando un productor registra una mala temporada y no puede cubrir la habilitación otorgada por la empresa, el adeudo se distribuye entre el resto de los integrantes del grupo. De esta manera, las compañías aseguran la recuperación de su inversión, mientras que la responsabilidad económica recae en los demás productores.
Sin embargo, algunos agricultores denunciaron que existen personas que se aprovechan de este mecanismo para obtener beneficios indebidos. Señalaron que algunos productores venden a terceros sartas y fardos de tabaco ya deshidratado y, posteriormente, entregan producto a las mismas empresas, incrementando así sus ganancias de manera irregular, mientras que las pérdidas son absorbidas por el grupo solidario.
Esta situación provocó versiones entre los productores sobre la posibilidad de que las empresas retiraran la previsión social a quienes incurrieran en estas prácticas. No obstante, dicha información fue desmentida por un alto funcionario de origen brasileño, quien, según los testimonios recabados, aclaró que no se eliminaría ese beneficio y, por el contrario, exhortó a los productores a abandonar estas prácticas irregulares que afectan tanto al sector como a sus propios compañeros.