*Gracias a la solidaridad de la población, lograron proteger el 75 por ciento de los huevos de tortuga amenazados por las fuertes marejadas.

José María Castañeda .-

Ante las fuertes marejadas provocadas por el huracán Simón, la ciudadanía respondió favorablemente al llamado de Francisco López, mejor conocido como Pancho López, quien solicitó el apoyo de la población para proteger los nidos de tortugas marinas que se encontraban en peligro de ser destruidos por el intenso oleaje.

Con costales llenos de arena, hombres y mujeres se dieron a la tarea de construir enormes barricadas a lo largo de la playa, formando barreras de protección para impedir que las olas alcanzaran los nidos donde las tortugas depositaron sus huevos.
Pancho López explicó que la supervivencia de las pequeñas tortugas es sumamente complicada, pues desde el momento de su nacimiento enfrentan numerosos peligros. Al salir de sus nidos y emprender su recorrido hacia el mar, muchas son atacadas por cangrejos, gaviotas y otros depredadores.

Según sus estimaciones, de cada 100 tortuguitas que nacen, solamente ocho consiguen llegar a la seguridad del mar, lo que demuestra la vulnerabilidad de esta especie durante sus primeras horas de vida.

En las gráficas captadas durante las labores de protección se pueden apreciar las enormes barricadas de costales de arena que fueron colocadas estratégicamente para evitar que las marejadas destruyeran los nidos.

Francisco López señaló que, de no haberse realizado estas acciones, el agua del mar habría inundado los nidales, poniendo en riesgo la supervivencia de cientos de huevos.

Gracias a la participación de las personas que acudieron al llamado, aseguró que se logró salvar aproximadamente el 75 por ciento de los huevos que se encontraban amenazados por el fenómeno meteorológico.

Sin embargo, el peligro para las tortugas no termina con las marejadas. Pancho López denunció que los perros que deambulan por las ramadas y establecimientos de venta de alimentos ubicados en la playa también representan una amenaza, pues atacan y devoran tanto a las pequeñas tortugas como a algunos ejemplares adultos que salen del mar para desovar.

Incluso mostró huellas y evidencias de una tortuga adulta que, según explicó, fue atacada y devorada por perros, situación que consideró preocupante para la conservación de esta especie protegida.

Finalmente, Pancho López expresó su profundo agradecimiento a todas las personas que, de manera voluntaria y solidaria, acudieron con sus costales de arena para levantar las barreras de protección.

Destacó que, gracias a este esfuerzo colectivo, fue posible evitar mayores pérdidas en los nidos y contribuir a la preservación de las tortugas marinas.

Una vez más, la solidaridad ciudadana quedó de manifiesto, demostrando que cuando la población se organiza y trabaja por una causa común, es posible proteger la vida y contribuir a la conservación de las especies que forman parte de la riqueza natural de nuestras costas.