El propósito del secretario de Educación Pública a nivel nacional, Alfonso Lujambio, de lograr que el pueblo de México adquiera la costumbre de leer libros, dado el gran rezago que en este aspecto existe en el país, es bueno, es algo que no se discute y al que nadie debe oponerse; sin embargo, el método que el titular de la SEP propone para ello es totalmente erróneo, equivocado, sostuvo en entrevista el director de Proyectos Educativos de los SEPEN, Efraín Moreno Arciniega.
Expresó que México aparece en el penúltimo lugar a nivel mundial en cuanto a lectores de libros; hay un promedio de 2.9 por mexicano que lee libros al año, según la Unesco, lo que quiere decir que ni siquiera llegamos a 3 libros que pudiera leer cada mexicano en un año.
En países desarrollados como Alemania y Japón- agregó Moreno Arciniega- andan arriba de los 17 de los 18 libros al año por habitante; eso hace que uno diga que nadie debe oponerse al proyecto del titular de la SEP de fortalecer la lectura, y es que desde cuándo debió haberse hecho, Ahora se intenta de nuevo, aunque ya es el cuarto año de gobierno; ojalá que no quede como una buena intención.
Sin embargo- enfatizó Moreno Arciniega-, lo que yo pienso como funcionario, como una persona interesada en el asunto de la educación en México, es que me parece que la estrategia que plantea Lujambio es equivocada; él propone establecer unos estándares de habilidad lectora para que los niños la alcancen, es decir, que el niño, de acuerdo con el grado escolar en que está, desde el primer año de primaria y hasta el tercero de secundaria, debe leer determinado número de palabras por minuto (lectura de rapidez).
Para Moreno Arciniega, eso nos va a llevar a una solución falsa del problema, o sea, no vamos a fortalecer así el propósito que (Lujambio) plantea, porque, o una de dos: o leemos en su esencia de leer o vamos a terminar en lo mismo: en leer sin sentido. Cuando alguien lee rápido está leyendo sin sentido; yo no creo en la técnica ésta de que vas a leer dos mil palabras por minuto, como dicen algunas empresas, y ahí va la gente de creída a asumir esa técnica. Eso no es cierto.
Hizo notar que cuando alguien lee aprisa un libro es que ya está cansando; entonces eso es un error, yo creo que Lujambio o la Secretaría de Educación Pública debería más bien establecer estándares de libros leídos, no de palabras leídas por minuto. Si el problema es fomentar el hábito de la lectura en este país, porque tenemos muy pocos libros leídos, vamos estableciendo mejor un estándar de libros que mínimamente deben leer todos los muchachos de educación básica de este país, desde el primer año de primaria hasta el tercero de secundaria. Eso sería mucho más claro y mucho más efectivo que andar impulsando la lectura de rapidez.
Al rato los padres de familia van a andar presumiendo a un niño que lee quinientas palabras, pues sí, pero como dicen en mi rancho San Felipe: va a leer quinientas palabras pero como perico, no se le va a entender nada, porque la lectura, todo mundo lo sabe, esencialmente es un acto de comprensión, de interactuar con el autor del libro, de coincidir o de diferir con lo que el autor está diciendo.
De acuerdo a lo expresado por Moreno Arciniega, hay métodos mejores en estados del país, entre ellos Nayarit, que pueden arrojar los resultados que se buscan.