Tepic.- Los malos hábitos en el aseo personal y, en específico, la falta de higiene en las manos, podría ocasionar la transmisión de la conjuntivitis una de las infecciones del ojo más comunes y altamente contagiosa. A pesar de que no causa lesiones oculares ni problemas visuales a largo plazo, si esta infección no se trata de manera adecuada, podría desencadenar una úlcera y, en casos graves, perforar la córnea.

De acuerdo al oftalmólogo del hospital general del ISSSTE, Héctor Padilla García esta enfermedad se manifiesta a través de la inflamación de la delgada membrana que recubre la superficie interior del párpado y parte del globo ocular, encontrándose en esta época del año todavía más expuesta a bacterias e irritantes.

Además de producir el enrojecimiento e hinchazón de los párpados, la infección suele generar una abundante secreción blancuzca, amarillenta o verdosa, impidiendo en ocasiones la apertura de los párpados después de dormir. Junto a estos síntomas, es común que aparezcan otros como ardor, lagrimeo, dolor y la sensación de un cuerpo extraño en el ojo.

En sus precisiones, el galeno apuntó que la transmisión de la conjuntivitis se efectúa al tener contacto con el área afectada y compartir toallas, almohadas u objetos, e incluso saludar de mano o de beso a quienes la padecen y de manera inconsciente traspasar la enfermedad a los ojos. De ahí la necesidad de lavarse las manos constantemente, para evitar el contagio de ésta y otras infecciones.

A pesar de que este padecimiento puede ser provocado por virus, bacterias, alérgenos o infecciones de transmisión sexual, en cualquier caso, es necesario acudir con el médico ante la aparición los síntomas. La evaluación y el diagnóstico de un profesional determinarán el tratamiento y los cuidados específicos para una pronta recuperación y, conjuntamente, prevenir el contagio de la infección a los demás.

En caso de que ya se tenga la infección, Padilla García recomendó mantener reposo, no tocar o frotar el ojo infectado a menos que sea para efectuar un lavado o la limpieza de la secreción. Es fundamental lavar las manos frecuentemente y en ningún momento compartir objetos de uso personal durante la enfermedad. Las sábanas, toallas y las fundas de las almohadas deberán lavarse con detergente y, de preferencia, con agua caliente.

Las medidas para evitar el contagio, si aún no se padece la infección, son similares a las anteriores y radican en mantener la higiene personal y, extremarlas, en caso de mantener contacto con personas que padezcan conjuntivitis.