Por: José Miguel Dibildox Morfín

Para iniciar quiero retomar lo que el Presidente de la República, Felipe Calderón Hinojosa, sostuvo en entrevista con el periodista Pablo Hiriart, el pasado 5 de octubre, acerca del tema de las alianzas electorales y su incidencia en los apoyos en el Legislativo para las reformas pendientes: El Presidente Calderón aceptó que hay un problema para lograr las mayorías legislativas y concretar las reformas. Consideró que el problema de fondo es que el sistema político no ha generado los incentivos institucionales para articular alianzas electorales y legislativas consistentes. Aseguró que en lo personal no es impulsor de las alianzas meramente electorales. Y yo añado: electoreras, para llegar al poder por el poder mismo.

Luego viene a Nayarit a meter su cuchara el gobernador de Guanajuato, el yunquista Juan Manuel Oliva Ramírez, abogando por una alianza entre el PAN y su recalcitrante enemigo, el PRD, y dicen que dijo: La alianza de demócratas en Nayarit respetará la personalidad y la esencia de los partidos que la conformen, de ninguna manera se estará renunciando a los principios de cada instituto (ja, ja y más ja); y dicen que agregó: También será una alianza de largo plazo, no electorera, que garantice un buen gobierno para los nayaritas y conforme con criterios claros un gabinete profesional. A lo anterior vuelvo a reír Ja, ja, y ja. Una de dos: Oliva se chupa el dedo, o bien, cree que los nayaritas nos lo estamos chupamos.

No debemos olvidar que de unos años para acá, los partidos y sus aspirantes a cargos de elección son producto de una clase política degenerada, pragmática, oportunista y sin principios sólidos que la vinculen al origen de sus partidos políticos, si es que pertenecen a algún partido. Tampoco olvidamos lo sucedido en 1999, en el que en berrinche infantil, el candidato de la alianza que se dio, se salió de ‘su’ partido por no ser él el favorecido por su partido, y se fue por el pragmatismo y el oportunismo de los ambiciosos intereses de panistas y perredistas de ese tiempo. Y ¿qué resultó? Más adelante analizaré las tonterías e incongruencias de la tal alianza y sus propuestas de gobierno; por ahora sólo advertimos que el reto por alcanzar el poder nos permite abrir los ojos para ver cómo la clase política del país, vive, piensa y actúa en función de sus propios intereses y lejos, muy lejos de lo que la sociedad demanda

Hemos caído en una cultura de ambiciones y ambiciosos políticos, no por principios, sino sólo por intereses económicos y prebendas. Quieren recuperar al ciento por uno lo invertido en campaña y premiar a quienes les apoyaron. Volviendo al ’99, recordemos cómo se debilitaron los partidos políticos y eso no es bueno para nadie. Se hundió el gobierno nacido de la alianza en la improvisación. Nayarit, así como todo México, necesita de partidos fuertes pero claramente definidos e identificados por sus principios y sus programas de gobierno. Ahora, los partidos parece que compiten y se afanan por cumplir al pie de la letra lo señalado por Maquiavelo, acerca de que el fin justifica los medios, y enseñan que lo importante para ellos es el poder por el poder mismo, sin decir para qué quieren el poder.

Ante este cuadro de confusión, hay quienes piensan que son posibles las alianzas electorales entre partidos de ideología contraria. Pero hay dos obstáculos fundamentales en ese sentido. El primero, la dificultad de lograr plataformas comunes entre quienes no logran aún su propia propuesta por las divisiones internas de tribus y quienes sí la han logrado, como es el caso de Acción Nacional. Tampoco sería lógico sacrificar principios doctrinarios con tal de lograr una alianza y una propuesta común. Para bien o para mal, esa es una limitante de los partidos que estiman en algo su doctrina y su ideología, aunque en la actualidad se habla tanto en contra de las ideologías como algo intrínsecamente perverso; pero que son capaces de proporcionar rostro e identidad a los grupos que los sostienen. No es por tanto ésta la oportunidad para alianzas y menos entre partidos con principios de doctrina contrarios y excluyentes.

Aquí, en Nayarit, ya probamos la mezcla artificiosa de lo que piensan partidos muy diferentes en sus principios doctrinarios, al realizar una plataforma que, por cierto, no se cumplió, porque quien llegó a la titularidad del ejecutivo del estado no le dio importancia, ni la leyó; pero, además, porque hay propuestas que llegan a ser antagónicas entre sí, y se ve que los dirigentes partidarios que la realizaron, únicamente imbricaron, sin analizar, lo que cada uno de ellos pensaron que debía aparecer en la plataforma, para mostrarle a la ciudadanía que estaba presente su partido en dicha plataforma.

Es importante señalar algunas expresiones asentadas en la Plataforma Política que presentó la ALIANZA en 1999, contrarias a lo sustentado por los Principios de Acción Nacional, las Plataformas Políticas Federales y las Iniciativas de Ley que han presentado y sostenido los Diputados al Congreso de la Unión en diferentes Legislaturas. Por ejemplo, en la mencionada Plataforma Política se mencionó:

1.- Coadyuvaremos para que el texto del artículo 27 constitucional regrese a su espíritu original. Pero los diputados de Acción nacional han presentado diversas Iniciativas de Reforma a ese mismo artículo, por no conformarse al pensamiento de nuestros fundadores y a lo plasmado en los Principios de Doctrina. Es más, la primera Iniciativa presentada ante el Congreso de la Unión por un diputado de Acción Nacional se refiere, precisamente al artículo 27 constitucional. Fue presentada el 18 de octubre de 1946, y su contenido lo podríamos resumir: Propuesta para proteger las tierras de las comunidades, las parcelas de los ejidos, la pequeña propiedad agrícola y las propiedades declaradas inafectables evitando su afectación mediante el juicio de amparo. Otra iniciativa de reforma al artículo mencionado, fue presentada por los diputados panistas el 18 de noviembre de 1975 y señalaba: Propuesta de un nuevo artículo 27 Constitucional, en el que definen los bienes de dominio público y de dominio privado de la Federación; regula la tenencia y explotación de tierras y aguas; y determina cuales son las autoridades agrarias y los procedimientos para los asuntos agrarios. Una Iniciativa más en este sentido fue presentada el 27 de octubre de 1983, y se refiere a: Protección a los pequeños propietarios que son afectados por invasión de sus terrenos, para que les sean pagadas sus indemnizaciones.

2.- Contrario a los Principios de Doctrina del PAN es la parte que se refería al Impulso a la pesca, que afirmó: ......realizaremos un acotamiento a la inversión privada, es decir no cerraremos su participación sino que la limitaremos, respetando el interés general de los nayaritas.......... Al respecto, los Principios de Doctrina del PAN afirman: La iniciativa privada es la más viva fuente de mejoramiento social. El Estado debe promover su mejor y más ordenado desenvolvimiento y garantizarlo. En donde la iniciativa privada sea imposible o insuficiente, el Estado ha de urgir la organización de actividades sociales, sin matar, estorbar ni desplazar esa iniciativa, pues en estos casos, la acción administrativa oficial resulta agotante y destructora. El Estado tiene el deber de velar porque los frutos de la iniciativa privada tengan carácter social, y de hacer que esa iniciativa concurra siempre en el interés nacional, y esté constantemente subordinada al bien común.

Con estos ejemplos creo que se ilustra lo que he venido sosteniendo, no es posible mezclar el agua y el aceite, como tampoco debe confundirse el oportunismo con la decencia, la ambición con la ética, la codicia y ambición con la magnanimidad y el buen gobierno, en fin el PRD con el PAN. A no ser que los nuevos panistas estén peor que los perredistas. Y en este particular, tengo la firme convicción de que lo están.

Pero ¿Qué van a proponer ahora los partidos aliados al electorado? ¿La defensa al derecho a la vida desde la concepción hasta la muerte, ratificada por el PAN en todo momento? ¿O el aborto, la eugenesia y la eutanasia propuestos por el PRD? ¿La defensa de la familia natural compuesta por un hombre, una mujer y los hijos que respeta el PAN? O bien, la novedad de las uniones entre personas del mismo sexo y sus aberrantes adopciones, que postula el PRD? Y así podríamos continuar observando la gran disparidad de conceptos y principios doctrinarios entre ambos partidos. La pretensión de unir el agua y el aceite no sólo es una quimera, sino una insensatez, un disparate, un mayúsculo desatino, un desacierto, una irracionalidad, una imprudencia y demás. Al tiempo.