José María Castañeda


Finalmente cayó el out número 27 en la existencia del hombre bueno que siempre fue Vicente Martínez Hernández, con quien tuvimos la oportunidad de convivir en una amena charla en su oficina de la fábrica de hielo propiedad de José Luís Porras

Domínguez, cuya gerencia recae en José Luís Porras Fuentes, o en la dura banca del estadio Revolución presenciando un emotivo juego de los Tabaqueros de Santiago.

Vicente Martínez, hombre metódico en su forma de vivir, siempre se mostró orgulloso de su origen humilde luego que en más de alguna ocasión nos presumió que su madre para sacarlos adelante hacía un pozole muy rico el cual degustaban lo mismo ricos de aquella época que pobres, trabaje con don Alfredo Grimm, decía labor que combinaba con la de corredor de don Jorge Abud, ya que el prestaba a rédito y yo era parte del enlace entre las personas que tenían necesidad de dinero y don Jorge, Ahorita a la muerte de don Alfredo, comentaba me contrato José Luís Porras, con quien trabajo muy a gusto, ya que me da la oportunidad de trabajar en la fabrica de hielo, y de ayudar a las personas que tienen la necesidad de dinero.

No te apures hay me pagas con platos de pozole, cuando tenga ganas. Mi compadre Chava, también me debe más de 35 mil pesos, pero pues no tiene chamba, en las fiestas y jaripeos ya no contratan meseros, y pues si no hay trabajo de donde va a sacar para pagarme, Vicente Martínez, quien estuvo casado por más de 50 años con Laus Luke, con la que procreo dos hijos Rosita y Vicente, a quienes les envió mi más completa solidaridad por la desaparición terrenal del esposo, padre y abuelo, además del más profundo amor que le tuvo a su esposa a la que por cierto llamaba Maestra mantuvo otro amor visto a la luz del día y de la noche también el amor al rey de los deportes el béisbol donde durante más de 3 décadas fue tesorero del club Tabaqueros de Santiago, actividad que combinaba muy seguido con la de administrar los dineros que por concepto de entradas a la taquilla, con la de presenciar alguna buena jugada, fue un excelente conversador y es que varias fueron las ocasiones en las que me descolgaba a su oficina para escucharlo platicar y recuerdo como si fuera ayer cuando allá por el año de 1998 al ver que a su oficina en un lapso de pozo más de una hora llegaron más de siete féminas con un común nominador la de pedirle dinero prestado, le dije Oye Vicente a ti por lo que veo te sobran las mujeres.

Por qué? contestó extrañado, porque todas vienen a pedirte dinero y con más de alguna habrás tenido tus queveres y lejos de molestarse por lo indiscreto de la pregunta sonriente me contestó, Yo mismo alguna ves le hice a don Jorge Abud, esa pregunta y te la voy a contestar tal y como me respondió don Jorge, quien muy serio me dijo Mira Vicente cuando pude no tuve, y ahora que tengo no puedo, así de fácil chema, me dijo Vicente se nos adelantó en el viaje sin retorno viaje que habremos de seguir tarde que temprano, pero en esta breve crónica quise recordarlo tal y como fue el hombre bueno que ayudó sin distingo a todo el que se le acerco, el ser humano que amó a su esposa hijos y nietos, y el santiaguense que como fiel aficionado siempre estuvo en las buenas y en las malas con el equipo de sus amores, por eso hoy que la parca lo ponchó para sacar el out número 27 del juego desde el fondo de mi alma me nace decirle aún que ya no esté con nosotros, descansa en Paz a la diestra del señor ya que solamente los hombres buenos como tu, alcanzan esa dicha.