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10 / Octubre / 2014

El estancamiento de la inversión fija bruta en el primer semestre del 2014 no indica que la economía del país esté paralizada. Lo que si muestra es que no hay una reproducción ampliada del capital o mejor dicho, una acumulación capitalista. Esto significa que las ganancias y los fondos de amortización no se están valorizando en México, aunque si pueden estarse convirtiendo en capital en otros países. Este fenómeno no es nuevo, ya se venía viendo cuando la Inversión Extranjera Directa en el país era más baja que la inversión en activos fijos de empresarios mexicanos en el extranjero. Por cierto que las autoridades monetarias ya no han dado cifras al respecto. Por lo tanto, puede estar pasando que al interior del país se tenga solamente un ciclo de reposición de capital y al exterior se esté llevando a cabo la reproducción ampliada del capital. Lo que sí es claro, sin lugar a dudas, es el saqueo de la riqueza económica producida en el país por la fuerza de trabajo de los mexicanos; saqueo en el sentido estricto del término, pues los trabajadores nacionales generan una ganancia que se fuga del país a través de distintas figuras legales pero que para los efectos económicos, corresponden a una salida del país al exterior de un valor producido en México.

El capitalismo mexicano desde luego que ha seguido las leyes objetivas de su desarrollo. Se sabe que no llega al 1% de los habitantes del país quienes poseen más del 40% del valor de la economía nacional. Porcentaje de inversionistas en la Bolsa Mexicana de Valores que han visto crecida su fortuna en más del 6% anual. Este ha sido el resultado de la gestión presidencial de Enrique Peña Nieto y causa de que al secretario de hacienda lo colmen con reconocimientos.

Al lado de estos magnates, dentro de los cuales se encuentra el hombre más rico del mundo, están los más de 50 millones de mexicanos sumidos en la pobreza alimentaria y los más de 15 millones de la pobreza extrema. Polos que se alejan por efecto de unas políticas públicas antipopulares y antihumanas favorecedoras de la valorización del capital más no de su acumulación. Empero esto es normal dentro del capitalismo, y con mayor razón ahora que en México se han integrado el PRD, el PAN y el PRI al dominio del capitalismo mundial.

Sin embargo cabe una reflexión sobre la fuga del plusvalor producido en el país. Cuando en la distribución del capital social en México la mayor parte corresponde a capitales extranjeros, y no exista una legislación que restrinja la salida de las utilidades del país, entonces no se puede pensar siquiera que no saldrá ese plusvalor del país. Recordemos que una de las características de la mundialización del capitalismo es precisamente la multinacionalidad del capital, esto es, la pérdida de la nacionalidad del capital. En México el capitalismo mundial ya ha sentado sus reales, de allí que el plus valor producido en territorio nacional pertenece a quienes desde otros territorios del planeta invirtieron en el país. Ante tal situación el plusvalor producido por los trabajadores mexicanos pertenece a quienes sean los dueños de las empresas, sean estos nacionales o extranjeros. Si el capital extranjero es dominante, entonces ese plus valor saldrá del país bien sea como ganancias, bien como réditos, bien como intereses, etc.

Si la inversión se hizo en empresas privadas, de las utilidades de éstas se les dará lo que les corresponde, pero si invirtieron en el Gobierno, en bonos de deuda pública, entonces de los ingresos públicos se destinarán dineros para pagar réditos o intereses a estos acreedores extranjeros. En cualquiera de las formas el plusvalor producido por los asalariados mexicanos saldrá del país. Esto es así y no puede ser de otra manera. En fin