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REDESCUBRIENDO: 14 de Febrero y el Matrimonio Mexicano.

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14 / Febrero / 2018

En mi experiencia como terapeuta y orientador familiar he detectado que la gran mayoría de los mexicanos se casan motivados por diferentes razones: por tradición, idealismo, por presión social, por imitar a otros, o por seguir mitos culturales. La asesoría psicológica permite evaluar causas y consecuencias de las familias carentes de propósito, inconsistentes y conflictivas. Cuando un joven desea casarse, por lo general, no analiza a profundidad sus motivaciones y lo que implica unir su vida a una persona diferente. ¡Cuidado! La mayoría de los matrimonios que se inician por motivos equivocados, suelen ser experiencias infelices y algunos pueden, incluso, hasta llegar a fracasar. Como terapeuta familiar recomiendo que cada quien examine las razones reales que le impulsan a querer casarse, antes de entrar en el sagrado vínculo matrimonial y unirse a su pareja para toda la vida. Desenmascaremos pues, los principales errores e intenciones equivocadas que motivan a muchas personas mexicanas a casarse.

I. MATRIMONIO POR ROMANTICISMO IDEALISTA. Esta idea está basada en un sentimentalismo de tele-comedia. La historia es siempre la misma: dos personas se conocen y se gustan, pronto se sienten en las nubes cuando se ven o platican, y a ese sentimiento le llaman amor. Acto seguido se casaron y vivieron muy felices para siempre. ¿Suena familiar? Esta fábula es una de las principales causas de divorcio y matrimonios prematuros e infelices en la sociedad mexicana. El mito se repite miles de veces, año tras año para millones de personas en todo el país en libros, películas, historias, y anécdotas orales. En los anuncios, en la publicidad, en la música de casi todo tipo, en programas de radio —por dondequiera se propaga el mito cultural de que el romance es igual al verdadero amor— y que, por ende, asegura el éxito del matrimonio que se basa en ese sentimiento.

En realidad, el romance es sólo un sentimiento inestable basado en la idealización que se hacen dos personas que frecuentemente se conocen sólo superficialmente. Ese estado emotivo tiene un componente fisiológico y otro sentimental, relativamente involuntario. Si se deja crecer, puede tomar el dominio de la mente y de las emociones, llevando a decisiones precipitadas. El escritor cubano José Martí detectaba desde el siglo XIX la confusión que creaba entre las mujeres latinoamericanas no distinguir entre el sentimiento romántico y el genuino amor. En una dulce y lucida carta a su hermana soltera, comentaba con agudeza lo siguiente: Hay en nuestra tierra una desastrosa costumbre de confundir la simpatía amorosa con el cariño decisivo e incambiable que lleva a un matrimonio que no se rompe Martí era un experto observador de la naturaleza humana, muy en particular de la cultura latinoamericana y sus sutiles trampas. Previniendo contra la oleada de sentimientos que despiertan los amores a primera vista, comenta sobre la importancia de la dignidad y valía propia de la mujer, y la importancia de discernir con cuidado si el pretendiente tiene el derecho a que ella se una y consagre a él para siempre. En unas cuantas líneas desenmascara la fantasía, previene a la joven, y fustiga a los propagadores de fabulas que provocan por lucro desilusiones por falsear la realidad describiendo pasiones que no existen. ¿Estaba Martí contra el matrimonio? Jamás lo estuvo. Tan sólo describía los errores en que podía caer su joven e inexperta hermana, quien era cortejada por distintos pretendientes. Martí afirmaba: Una mujer de inteligencia justa debe distinguir entre el placer íntimo y vivo, que semeja el amor sin serlo, sentido al ver a un hombre que es en apariencia digno de ser estimado, –y ese otro amor definitivo y grandioso, que, como es el apegamiento inefable de un espíritu a otro, no puede nacer sino de la seguridad de que el espíritu al que el nuestro se une tiene derecho, por su fidelidad, por su hermosura, por su delicadeza, a esta consagración tierna y valerosa que ha de durar toda la vida.

Hoy en día, muchas mujeres se casan con cualquiera que les propone matrimonio sin el más mínimo estudio de la persona con quien se unirán de por vida. Sin saber si su futuro marido es digno de ellas por su carácter, compromiso y afecto. No se valoran a sí mismas como personas y mujeres. Seguiremos en el tema. Orientador Familiar y Conferencista. Consultas Celular 323 124 42 71. Facebook: Pesicoterapeuta Migue. Tiwtter: @redescubriendo