Para Gabriel Regino García, ex subsecretario de Seguridad Pública en el Distrito Federal, frente a la criminalidad que agobia a muchas partes del país, los gobiernos están reaccionando contratando más policías, pero sin un plan y sin investigación.

Se está, explicó, ante un fenómeno social, no sólo policial, puesto que durante mucho tiempo los gobiernos le apostaron a la impunidad y a un control de la criminalidad, mediante acuerdos y pago de cuotas, pero abandonaron las políticas públicas.

Frente a ello, añadió, la sociedad en general está pagando la factura, en buena parte por sufalta de participación, por lo que urgió a que cada quien tome conciencia de cómo enfrentar esta problemática.

Preguntó, por ejemplo, situaciones simples como si un padre de familia sabe dónde está su hijo cuando sale de su casa, o si acaso no es cierto que en un hogar puede faltar el alimento pero no la televisión, el peor enemigo al que le abrimos la puerta.

Hay, agregó, una arraigada cultura por la ilegalidad en el que la sociedad participa, desde pasarse un alto o comprar objetos piratas.

Esto es, añadió el académico, que frente al asunto de la criminalidad se generó un aislamiento social en el que no hay solidaridad; y es que ahora, cuando hay un suceso violento, muchos refieren de manera simple que cuando menos ellos se salvaron.

Si en el 2005 hubo alarma porque aparecieron las primeras cabezas de hombres, ahora, ejemplificó, a muchos no les sorprende que haya cuerpos colgados.

Convertir al país en un estado policial no es la solución, apuntó Regino García. La mano dura contra la delincuencia es la peor estrategia, por lo que urgió a aplicar mano dura contra las causas que generan la delincuencia; es decir, impulsar la inversión en la prevención de las adicciones, en abatir la pobreza, en generar fuentes de empleo, en mejorar la educación. Ir, en suma, al fondo de un problema social.

Se preguntó en cuántos casos de jóvenes que mataron a balazos a otras personas hubo golpes durante su infancia, o cuántos tuvieron padres alcohólicos.

CORRUPCIÓN ENRAIZADA

Por su parte, Gerardo Aranda Orozco, ex diputado federal por el PAN, desmenuzó que la corrupción fue enraizada y se convirtió en parte de nuestra vida cultural, de tal forma que para muchos era mejor ser amigo del presidente en turno que respetar las leyes.

Un régimen como el que ha transitado el país le apostó más al rezago de la gente y a la creación del corporativismo, de sindicatos, para manipular el voto, por lo que el autoritarismo no ha sido erradicado.

Por ello, señaló la importancia de avanzar en materia de transparencia y otros factores en donde se involucre la sociedad.

En cuanto a la situación de inseguridad que hay en el estado, Aranda Orozco mencionó que en el 2004, Nayarit estaba prácticamente a la mitad por abajo de la media en el país, sin embargo, cuatro años después llegó al promedio nacional, mientras que ahora está en la parte más alta.

Si bien consideró que en ello existen muchos factores, como la pelea por los territorios de las organizaciones criminales, ello no exime a las autoridades locales por dos razones: el olvido a la inversión del desarrollo social y por su falta de combate a la impunidad.

Por ello no es extraño, añadió, que en el índice de desarrollo político y social Nayarit tenga una puntuación de 3.9 frente al 8.3 de Guanajuato; o que en materia de desarrollo democrático se le califique con 5.9, tres puntos menos que Colima, aunque Chiapas apenas tiene 1.9. Respecto a la calidad institucional, dijo, el tope es Aguascalientes con 7.6, en tanto que Nayarit tiene 6.3.

Aranda Orozco explicó que la estructura política que impera en el país muestra que cada gobernante busca heredar el cargo a personajes que cuenten con tres características especiales: que le sea leal, que sea su cómplice y le genere impunidad, y que sea inepto.

Gerardo Aranda y Gabriel Regino se presentaron ayer en un foro organizado por la alianza PAN-PRD, al que también asistieron los aspirantes a la candidatura al Gobierno del Estado, Carlos Carrillo Santana y Guadalupe Acosta Naranjo.

Fue ausente la también aspirante Martha Elena García Gómez.