La indiscriminada alza de precios en los combustibles y en los productos de la canasta básica han provocado una crisis alimentaria en el país, por ello, la Secretaría de Trabajo y Previsión Social (STyPS) debe incrementar el salario mínimo, a fin de que las familias mexicanas puedan enfrentar esta situación, señaló el senador del PRD, Francisco Javier Castellón Fonseca.
El legislador por Nayarit anunció que en la próxima sesión del Senado presentará un punto de acuerdo para que la STyPS solicite al presidente de la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos, Basilio González Núñez, revise y aumente el monto para este año, pues ello permitirá aminorar los efectos de la crisis alimentaria que se vive en el país.
Comentó que de acuerdo con el presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac), Braulio Cárdenas Cantú, en 2010, hubo aumentos significativos en los precios de alimentos básicos, entre ellos: limón (158%); lechuga (27%); jitomate (25%); carne de res (3%); aves (5%); mientras que los lácteos y el maíz, 3 y 6%, respectivamente.
Estas cifras contrastan con el aumento de 4.1 por ciento otorgado al salario mínimo, aún menos que el autorizado en el año 2010, que fue de 4.8 por ciento, el cual resulta del todo insuficiente para enfrentar el aumento en el costo de los alimentos, aseveró Javier Castellón.
Castellón Fonseca señaló que la escalada de precios muestra una realidad lejana al discurso oficial, ya que las familias ven cada vez más difícil poder cubrir sus necesidades básicas, debido a que alimentos como tortilla, pan blanco, aguacate, limón, cebolla, chile, jitomate, plátano, papaya y arroz ya no se compran por kilo, sino por pesos, según el bolsillo de cada persona.
El senador del PRD consideró que las cantidades aprobadas por la Comisión Nacional de Salarios Mínimos para el 2011 (56.70, 58.13 y 59.82 pesos diarios, según la zona geográfica) no cumplen con lo dispuesto en el artículo 123 de la Constitución, respecto a que los salarios mínimos deben ser suficientes para satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia, en el orden material, social, cultural y para promover la educación obligatoria de los hijos.