Hace unas tres semanas, al caer de una bicicleta, el pequeño César Alejandro Cobos Mendoza se fracturó un brazo. Dejó de ir al jardín de niños Estefanía Castañeda, donde cursaba el segundo grado. No quería que sus compañeros lo vieran con yeso.
Sin embargo, a tanto insistir, anteayer aceptó que este miércoles volvería a la escuela. Su mamá se lo hizo saber a su maestra. Quien iba a decir que precisamente ayer su cuerpo sería velado en la funeraria Jardines de San Juan, a unas cuadras del citado jardín de niños, ubicado por la avenida Allende cerca del parque Alameda en Tepic.
Un listón negro, en la entrada de la escuela, anuncia el luto, la tristeza. La maestra del pequeño César, quien en agosto cumpliría cinco años, llora casi en silencio, el dolor profundo.
Es el mediodía y ya ha entregado los niños del grupo a sus respectivos padres. Ella se enteró del deceso porque el papá del niño fue a avisarle personalmente.
La maestra no lo podía creer.
Afuera de la escuela hay un letrero en cartulina, junto a una pintura en la pared con niños felices, que anuncia la suspensión de clases para este jueves, con el fin de que el personal docente y padres de familia puedan ir al sepelio.
En la funeraria, el papá del menor casi no emite palabras. No las hay.
Se enteró de los hechos alrededor de la 1:30 de la madrugada, una media hora después que se registró una balacera en las colonias Lomas de la Cruz y Agrónomos, cerca del CONALEP. En esa zona vive una de sus hermanas, que tuvo una fiesta a la que acudió su esposa y su menor hijo. Él no asistió.
El niño, al dormirse, fue acostado dentro de una camioneta tipo Explorer y junto a él, dormida también, estaba otra niña, su prima hermana.
Así, cuando dos grupos de delincuentes pasaron cerca de ahí, disparando armas de fuego, tres balas de grueso calibre impactaron al menor, cuya muerte fue confirmada más tarde en el hospital del ISSSTE. La niña resultó ilesa.
El tiroteo entre los delincuentes no terminó ahí, puesto que unos minutos después, en la colonia Puerta de La Laguna dos mujeres resultaron heridas de bala, una de ellas en un tobillo y la otra con un balazo en el tórax. Esperaban que pasara un taxi cuando fueron heridas por el grupo de sujetos que mató al citado menor.
Pasadas las 12:00 del mediodía, hora en que los niños de preescolar salen de la escuela, varios padres de familia acudieron a la funeraria. Estaban impactados por la noticia.
Una mamá acudió con su pequeño hijo, compañero de grupo de César Alejandro. Comenta a este reportero:
No se vale. Era una criatura. No es justo. Siento el cuerpo frío, las manos me sudan porque tenemos mucho miedo