*La Virgen de la Paz llegó a Nayarit

• Los fieles le pidieron termine la violencia en todo México

• La milagrosa fue recibida en el domicilio particular del Gobernador Ney González Sánchez, en la colonia Mololoa, y luego, la distinguida visitante fue la parte central de una ceremonia en la parroquia de Fátima

Tepic.-Los nayaritas tributaron gran recepción, con júbilo y devoción, a la Virgen María de Medjugorge, proveniente de Yugoeslavia.

Ven a pedir porque termine la violencia de Nayarit y de todo México, previamente posteó Ney González, Gobernador de Nayarit, en su espacio de Facebook.

Además, en compañía de su esposa, señora Charo Mejía, y de su familia en general, puso a disposición de los creyentes su propio domicilio particular sito en la Colonia Mololoa para orar por la tranquilidad en el estado y en el país.

El Gobernador Ney González, y su familia, la recibieron con gran emoción, ya que nadie va a Medjugorge si no es llamado por la virgen, y esta vez, ella viene a visitar a los nayaritas.

Los miembros de la delegación que trajeron a la virgen, destacaron el hecho de que Nayarit, haya sido el primer estado del país en invitar a la Reina de la Paz.

Desde la colonia Mololoa, Ney y Charo, junto a centenares de creyentes de la fe católica, los acompañaron en su trayecto hacia la parroquia de la virgen de Fátima.

Ya en este lugar, se celebró una ceremonia con la virgen de Medjugorge presente, misma que fue encabezada por Monseñor Higinio González, acompañado de los sacerdotes que acompañan a la Virgen de la Paz, la cual, es admirada por las familias que acudieron a expresar sus buenos sentimientos de paz y amor.

Medjugorge, es un pequeño pueblo situado en el valle del mismo nombre de Bosnia Herzegovina; se encuentra al pie de dos montañas: Potbrdo y Krízevac, y contempla al norte, a lo lejos, una elevada cadena montañosa.

Este lugar se ha hecho famoso, ya que del 24 de junio de 1981, la Virgen María se le apareció a seis jóvenes, diciéndoles que era la reina de la paz y que venía a recordar y a pedir lo que ya había pedido en apariciones de otros lugares: la fe viva, la conversión y la oración para conseguir la paz del mundo y la salvación de todos los hombres.