Acusado por evasión de presos, Francisco Javier Guerrero, ex director de la penal de Tepic, confía en que se dicte auto de libertad a su favor porque la liberación de un reo, en el 2009, fue por error.

Por Óscar Verdín Camacho


Francisco Javier Guerrero Cervantes cuenta que la noche del jueves siete se quitó un peso de encima cuando, sin avisarle a nadie, se entregó voluntariamente en la delegación de la Procuraduría General de la República (PGR) para que fuera cumplimentada una orden de aprehensión, por el delito de evasión de presos, dictada en su contra por el Juzgado Primero de Distrito de Procesos Penales.

Guerrero Cervantes dice a este reportero que la decisión no fue fácil, aunque hoy considera que su entrega debió hacerla desde el año pasado puesto que vivió con mucha angustia, en una situación incierta.

Ahora, explica, tiene esperanza en que el juzgado federal le dicte auto de libertad porque ha quedado claro que la libertad de un interno fue por un error, pero además porque su posterior captura fue posible porque él ayudó, proporcionando información sobre su paradero, lo mismo que Luis Ernesto Lara Salazar, contra quien también se giró orden de aprehensión ya que era el responsable jurídico de la penal.


UN ALBAÑIL


Entrevistado el sábado nueve en la prisión estatal, Guerrero relata que el problema inició una tarde de mayo del 2009 cuando Luis Ernesto Lara le avisó por teléfono de varios oficios de libertad girados por jueces, entre ellos el de un albañil de Tecuala que días antes había sido consignado por los delitos de posesión y venta de droga, sin embargo sólo se le dictó formal prisión por el primer delito, mientras que por el otro se ordenó su libertad.

Guerrero había salido a comer y se dio trámite a las libertades.

El hecho de que Lara Salazar no leyó con cuidado y de que la palabra libertad haya sido resaltada en el oficio, generó la confusión.

De acuerdo con Guerrero Cervantes, al día siguiente empleados del área jurídica detectaron el error. En ese momento, se dio aviso a la Agencia Federal de Investigación y acudieron a Tecuala, incluido él, para intentar recapturar al sujeto. No fue posible.

Así entonces, el Juzgado de Distrito ordenó a la PGR que iniciara una averiguación previa por el asunto y, meses después, se giraron las órdenes de aprehensión contra Guerrero y Lara.

Pero en febrero del 2010, dice, fuera ya de la dirección de la penal, él y Luis Ernesto Lara dirigieron un oficio a la PGR en el que precisaron que el citado individuo ya estaba de regreso en Tecuala.

Les dimos el nombre de la calle donde vivía, número de la casa, el color y hasta la hora en que salía a caminar; nosotros habíamos seguido investigando su paradero y gracias a ello la AFI lo reaprehendió.

Irónicamente, el sujeto volvió a la cárcel pero ya concluyó su juicio por posesión de droga, e incluso conmutó la pena que se le impuso y está libre.

Una vez comprobado que la recaptura fue posible por la intervención de Guerrero y Lara, el Juzgado de Distrito dio vista a la PGR respecto a si continuaba con la acusación contra ambos ex funcionarios o si se reclasificaba el delito.

El expediente fue enviado a la ciudad de México puesto que ello sólo puede decidirlo el procurador General de la República.

Fueron nueve meses de esperar la respuesta y nunca llegó. Era vivir con mucha angustia y uno no está acostumbrado a eso. Por eso decidí entregarme voluntariamente pero no fue una decisión fácil.

Está demostrado que no hubo dolo ni mala fe en la liberación, simplemente fue un error. En el expediente, la AFI anexó un oficio en el que señala que la reaprehensión fue gracias a la información que nosotros dimos; también está el mencionado oficio en el que se resalta la palabra libertad girado por el propio juzgado.

Aunque el ex directivo conoció la orden de aprehensión en su contra desde el año pasado, no buscó interponer amparo alguno, como sí lo hizo Luis Ernesto Lara, aunque se le concedió para efectos y continúa prófugo, puesto que la evasión de presos es un delito grave.

El viernes ocho, Guerrero rindió declaración preparatoria ante el juzgado federal, cuyas oficinas están en la prisión El Rincón.

El agente del Ministerio Público Federal no hizo ninguna pregunta porque todo está muy claro. Yo estoy preparado para todo, tengo confianza en que se va dictar auto de libertad a mi favor, pero si no es así, hay que seguir con el juicio.

Me siento bien, me siento tranquilo. Al decidir entregarme me quité un peso de encima como no te imaginas. Yo estaba viviendo con mucha angustia, salía muy poco, dormía mal, me pasé muchas noches despierto. Sólo uno sabe