Por Óscar Verdín Camacho
La noche del lunes, durante el segundo debate de los precandidatos de la alianza Nayarit Paz y Trabajo, del PAN y PRD, el fantasma del gobernador Ney González Sánchez estuvo presente, con alusiones de los dos principales aspirantes de esa coalición, Martha Elena García Gómez y Guadalupe Acosta Naranjo.
García Gómez, por ejemplo, indicó que debía castigarse a los corruptos, precisamente uno de los aspectos en que más ha sido señalada la administración de González Sánchez.
Según la precandidata, si es gobernadora pedirá a Transparencia Mexicana que vigile las licitaciones que realice el Gobierno del Estado. Ya no se quiere, dijo, un pueblo pobre y un gobierno rico.
Por su parte, Acosta Naranjo anunció que crearía un fiscal anticorrupción, además de que impulsaría la reducción de salarios de altos funcionarios, mientras que la designación en cargos públicos sería en igualdad de porcentaje para hombres y mujeres.
Guadalupe Acosta señaló que animaría la revocación de mandato a los tres años de la administración.
Un aspecto en el que Martha Elena García y Guadalupe Acosta coincidieron fue en criticar la reforma judicial de finales del 2009, impulsada por el gobernador y que amplió de siete a 17 el número de magistrados del Tribunal Superior de Justicia, varios de ellos ex empleados del propio gobierno estatal.
García Gómez señaló que en Nayarit hay más magistrados que en Nuevo León, pero Acosta Naranjo añadió que, incluso, hay más magistrados que ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) que, dijo, son 11.
Frente a ello, Guadalupe Acosta anunció que enviaría una reforma al Congreso del Estado para disminuir el número de magistrados, en tanto que Martha Elena García reclamó que sean magistrados sólo los personajes cercanos a los grupos de poder, sin experiencia, y que al mismo tiempo se bloquee a los jueces con amplia carrera.
Acosta Naranjo indicó que en materia de justicia hay una sed ciudadana, mientras que García Gómez añadió que su oficina en Palacio de Gobierno estaría en la planta baja, no en avión o helicóptero –en obvia alusión a Ney González-.