* Soldados, policías federales, elementos del Estado Mayor Presidencial pendientes de seguridad de Felipe Calderón.
Por Óscar Verdín Camacho
Agobiados los habitantes de Tepic por una violencia sin freno, no fue para menos que la visita del presidente Felipe Calderón Hinojosa provocara un importante operativo de seguridad.
Si inauguró una planta de tratamiento de agua junto al río Mololoa, y el laboratorio estatal de salud pública, cientos de elementos de seguridad, desde soldados, policías federales, y por supuesto elementos del Estado Mayor Presidencial, estuvieron pendientes de la seguridad no sólo cerca de él, sino a cientos de metros de distancia.
En la Ciudad de la Salud, donde inauguró el citado laboratorio en compañía del gobernador Ney González, había no menos de 200 metros de distancia desde donde dirigió un discurso hasta el lugar donde un grupo de productores de frijol pudo aproximarse, resultando imposible acercarse más.
Varias líneas de vallas metálicas fueron colocadas, por lo que resultaba imposible avanzar puesto que además había personal de seguridad en constante vigilancia. Se instaló una caseta por la que cruzaban todos los asistentes, en su mayoría funcionarios del gobierno estatal, o reporteros locales. Además de la revisión de bolsas, mochilas, la caseta contaba con detector de metales.
Nadie ingresaba por otro lugar.
Aproximadamente a las 11 de la mañana, varias patrullas de la Policía Federal y un convoy de camionetas Suburban en color azul, casi negro, arribó a Ciudad de la Salud. Minutos después, el presidente y el gobernador caminaron hacia el lugar del acto. Calderón saludó de beso a unas 15 mujeres que encontró mientras avanzaba. De cada movimiento a su alrededor estaban pendientes los efectivos del Estado Mayor Presidencial. Había algunos, incluso, que no perdían de vista otros blancos, por ejemplo el templete instalado para medios de información.
Sentado en medio del gobernador y el secretario de Salud del Gobierno Federal, José Ángel Córdova, a la espalda del presidente había más personal de seguridad.
Último en tomar la palabra, después de Córdova y Ney, mientras el presidente emitió su discurso permanecieron a unos cuatro metros de él, uno a cada lado, dos elementos del Estado Mayor que sostenían un maletín negro, grande.
Era de llamar la atención la imagen y debieron estar pesados los maletines porque se lo cambiaban en las manos. ¿Qué pueden contener esos maletines?. Me aventuro a pensar que dentro hay gruesas placas metálicas, antibalas, para proteger al presidente en caso de un atentado.