Por Óscar Verdín Camacho


En el exterior de los jugados locales han ido desapareciendo los colores crema y café (en tono bajito), y han dado paso al rojo.

Al frente, en el edificio central del Tribunal Superior de Justicia (TSJ) recientemente se colocó un tono tinto.

Los juzgados penales de Tepic, que han tenido recientes remodelaciones, quedaron en rojo y blanco, lo mismo que el Juzgado para Adolescentes, por citar ejemplos.

El apunte parecería insignificante si el color rojo no hubiera sido implantado por el Gobierno del Estado en oficinas públicas, incluyendo a centros de salud y hospitales, a pesar de las advertencias que en su momento se hicieron de que en esos lugares deben utilizarse colores tenues porque concurren personas enfermas.

En el caso de los inmuebles del Tribunal Superior de Justicia, el asunto no parece menor puesto que se trata del Poder Judicial, separado del Ejecutivo.

Según empleados consultados, la llegada del color rojo a sus oficinas lo ven como la influencia que sigue teniendo el gobernador sobre muchos magistrados. Critican que no se haya tenido el menor cuidado en ello, además de que el rojo llega en el momento electoral que vive el estado y cuando se repite hasta el cansancio que Ney González encabeza a la estructura política Ola Roja, que apoya a candidatos del PRI.

El rojo en los juzgados no puede interpretarse como una ingenuidad de los magistrados, es el color del gobernador y considero que fue un error traerlo a los juzgados. Ya parecemos dependencia del Gobierno del Estado, opinó un funcionario de justicia.

Otro, escueto, señaló: no se me ocurre nada, pero esto está mal.